A más de quince años del final, Lindelof pone las cosas en su lugar sobre el verdadero sentido de los flash sideways de Perdidos
El cocreador de la serie volvió a desmentir la teoría del purgatorio, contó cómo nació la línea narrativa alternativa de la sexta temporada y reveló el texto budista que terminó dándole forma a uno de los finales más discutidos de la historia de la televisión.

A esta altura ya debería quedar claro, pero cada tanto vuelve a aparecer la misma teoría y por eso vale la pena repetirlo con todas las letras: la isla no fue el purgatorio. Todo lo que pasó ahí adentro, durante seis temporadas, fue real. Lo que no ocurrió fue esa línea narrativa paralela en la que el vuelo Oceanic 815 nunca se estrella y los personajes se cruzan por casualidad en una ciudad cualquiera. Esa parte, la de los famosos flash sideways, es otra cosa, y Damon Lindelof, uno de los cocreadores de Perdidos, se tomó el trabajo de explicarlo una vez más, en una charla reciente donde repasó punto por punto el significado de aquel cierre que sigue generando debates a más de quince años del final.
El último fotograma dice todo lo que hay que saber
La postura de Lindelof es bastante precisa y se apoya en un detalle muy concreto: en el último fotograma de la serie, Jack Shephard cierra los ojos y muere. Ese momento pertenece al hilo principal de la historia, al relato de lo que efectivamente sucedió en la isla. En cambio, los flash sideways de la sexta temporada, esa realidad alternativa donde ninguno de los personajes se conoce y todos llevan vidas distintas, no son una paradoja temporal ni un universo paralelo. Representan lo que les pasa a los personajes después de muertos. La confusión estuvo servida desde el arranque y el propio Lindelof lo reconoce: los guionistas construyeron la quinta temporada entera sobre la base de los viajes en el tiempo a propósito, para que el público leyera los flash sideways como un efecto del manipuleo temporal y recién sobre el final se cayera en la cuenta de qué eran en realidad.
“Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien.”Damon Lindelof
En esa misma línea, el cocreador fue tajante: la Iniciativa Dharma fue real, la isla fue real y, al terminar la serie, Hurley y Ben quedaron a cargo de custodiar el lugar. No hay metáfora ni lectura oculta detrás de eso. La decisión fue tomada por los guionistas como una forma de cerrar el círculo y dejar el mundo en pie.
Un texto budista y una muerte cantada desde la tercera temporada
Lo que yo no había terminado de registrar hasta ahora es que la idea de los flash sideways no nació sobre la marcha, sino que los guionistas ya sabían, allá por el final de la tercera temporada, que la serie iba a terminar con la muerte de Jack. La simetría entre el ojo que se abre en el primer episodio y el ojo que se cierra en el último les parecía la conclusión correcta desde lo narrativo. El problema era otro: una vez que Jack muere, ¿cómo mostrás lo que le pasa después sin romper el pulso de la historia? La respuesta la encontraron en el Bardo Thodol, conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos. El concepto del Bardo describe un estado intermedio en el que una persona muere pero todavía no sabe que está muerta, y nadie puede decirle lo que pasó, aunque sí puede ir recibiendo señales. Lindelof lo resumió con una frase que a mí me dejó pensando un buen rato: La idea de Bardo es un lugar al que vas cuando mueres pero no sabes que estás muerto. Nadie puede decírtelo.
- Todo lo que ocurre en la isla a lo largo de las seis temporadas fue real, según Lindelof, incluyendo la Iniciativa Dharma y la continuidad de Hurley y Ben al frente del lugar.
- Los flash sideways de la sexta temporada no son una realidad alternativa ni una paradoja temporal: representan la experiencia de los personajes después de muertos.
- La idea de construir esa dimensión post mortem surgió entre la tercera y la cuarta temporada, cuando los guionistas ya tenían decidido que Jack moriría en el final.
- El concepto se nutrió del Bardo Thodol, el Libro tibetano de los muertos, que describe un estado intermedio donde el fallecido no sabe que está muerto.
- Los viajes en el tiempo introducidos al final de la cuarta temporada fueron una decisión consciente para que el público malinterpretara los flash sideways hasta el tramo final.
A mí, como espectadora de aquella época, me sigue pareciendoremarkable que una serie emitida entre 2004 y 2010 haya podido sostener este nivel de conversación durante tantos años, y que cada cierto tiempo aparezca alguien de la producción a recordar lo que ya se dijo varias veces. No es un capricho: es que la teoría del purgatorio se hizo tan popular que terminó tapando la explicación oficial, y por eso Lindelof vuelve cada tanto a la carga. Lo concreto es lo que él mismo repitió hasta el cansancio: la isla fue real, lo que pasó ahí fue real, y los flash sideways existen justamente porque los personajes ya no están. Esa es la lectura que los guionistas tenían en la cabeza cuando escribieron el final. La que elija creer cada uno, ya es otra historia.
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