Agosto cerraría con la inflación más baja del año, pero las cuotas ya se llevan uno de cada cuatro pesos del ingreso familiar
Las consultoras privadas ubican el IPC del mes entre 1,5% y 1,6%, con alimentos subiendo apenas entre 1% y 1,1% y carnes en leve retroceso. En paralelo, el Banco Central advierte que la carga financiera sobre los hogares se profundiza y las tasas para empresas siguen en niveles restrictivos.

Las principales consultoras privadas que relevan precios en el área metropolitana proyectan que la inflación de agosto se ubicaría entre 1,5% y 1,6%, un rango que, de confirmarse en la publicación oficial del INDEC, convertiría al mes en el registro más bajo de 2026. EcoGo estimó un índice de precios al consumidor del 1,5%, mientras que el estudio que dirige Orlando Ferreres lo calculó en 1,6%, en ambos casos por debajo de las marcas de los meses anteriores y consistentes con una continuidad del proceso de desaceleración que vienen observando los analistas desde principios de año.
El dato que más llamó la atención de los especialistas aparece en la división alimentos y bebidas no alcohólicas, ponderada en el Índice de Precios al Consumidor con alrededor del 30% del total. EcoGo proyectó para ese rubro una suba de apenas entre 1% y 1,1%, incluso inferior al promedio general del mes, y describió una trayectoria en la que varias categorías de la canasta mostraron variaciones cercanas a cero. Dentro de ese comportamiento, las carnes habrían registrado bajas leves durante agosto, un movimiento poco habitual en los últimos años, en los que ese subrubro tendía a empujar al alza el indicador de alimentos por su peso relativo y por la volatilidad típica de los precios en los eslabones ganaderos.
El frente cambiario y la presión sobre las cuotas
En el plano cambiario, el dólar mayorista cerró la rueda del jueves en 1.512 pesos, perforando hacia arriba el umbral de los 1.500 pesos que había operado como referencia de estabilidad durante las semanas previas. Aunque la suba fue moderada, los analistas consultados sostienen que cualquier reacomodamiento del tipo de cambio termina trasladándose, con distinto rezago, a los precios de bienes transables y, en menor medida, a servicios regulados, por lo que consideran que la dinámica de los próximos días será determinante para confirmar la hipótesis de una inflación mensual por debajo del 2%.
Mientras tanto, la situación financiera de los hogares muestra signos de tensión que el INDEC no captura en el IPC pero que condicionan la percepción del bienestar. Según datos del Banco Central de la República Argentina, uno de cada cuatro pesos que las familias comprometen mensualmente en el sistema financiero ya corresponde al pago de cuotas de créditos previamente contraídos o a deudas que acumulan algún grado de atraso. Esa proporción, en alza durante los últimos meses, refleja una carga que limita la capacidad de las familias para asumir nuevos compromisos y que, según los especialistas, actúa como un ancla sobre el consumo durable.
- Inflación de agosto estimada por consultoras privadas: entre 1,5% y 1,6%, el registro más bajo de 2026.
- Suba proyectada de alimentos: entre 1% y 1,1%, con carnes en leve baja, según EcoGo.
- Dólar mayorista: cerró en 1.512 pesos, por encima del umbral de 1.500 que rigó las semanas previas.
- Carga financiera de los hogares: uno de cada cuatro pesos comprometidos corresponde a cuotas o deudas con atrasos, según el Banco Central.
- Tasas de financiamiento a corto plazo para empresas: llegaron hasta 32% anual y retrocedieron al 28%, niveles considerados restrictivos para la recuperación del crédito.
Lo que significa para la factura del lector
Para los hogares argentinos, una inflación mensual por debajo del 2% implica, en principio, una pausa en la pérdida de poder adquisitivo que caracterizó a los últimos años, y abre la posibilidad de que, si los ingresos formales acompañan con actualizaciones paritarias, se configure un escenario de recuperación tenue del salario real. Sin embargo, esa mejora potencial convive con un cuadro en el que la carga de deuda familiar crece, la mora en los bancos se incrementa y las tasas de financiamiento para empresas, que llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas y luego retrocedieron hacia el 28%, se mantienen en niveles que los economistas consultados califican como incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad. En la práctica, la traducción del dato de inflación a la economía doméstica del lector dependerá menos del número que publique el INDEC y más de cómo evolucionen, en los próximos meses, los salarios, las cuotas ya asumidas y la dinámica del mercado laboral, donde sectores con alto peso en el empleo como la construcción, la industria y el comercio vienen mostrando caídas interanuales que tienden a enfriar el consumo en términos agregados.
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