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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Alphabet apuesta a lo nuclear: 4.300 millones de dólares para enchufar su inteligencia artificial a una red estable durante 20 años

La empresa madre de Google firmó un acuerdo a dos décadas con Constellation Energy para repotenciar once reactores en Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. No se construyen centrales nuevas: se busca exprimir la infraestructura existente con tecnología más eficiente, mientras la compañía eléctrica recibe a cambio servicios de nube y herramientas de inteligencia artificial.

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Malena RíosTecnología · · 3 min de lectura
Alphabet apuesta a lo nuclear: 4.300 millones de dólares para enchufar su inteligencia artificial a una red estable durante 20 años

La inteligencia artificial dejó de ser una aplicación que corre en una computadora: hoy se entrena y se ejecuta en enormes galpones repletos de servidores que demandan electricidad de forma constante. Cuando un usuario le pide algo a Gemini, el traductor de Google o el buscador, está poniendo en marcha, sin saberlo, una pequeña fracción de una cadena que consume tanta energía como la que necesitaría una ciudad mediana. Esa es la razón por la que las grandes tecnológicas salieron a buscar fuentes de estables, y la nuclear volvió a la mesa de negociaciones.

Qué es Constellation y por qué Google la eligió

Constellation Energy es uno de los mayores operadores de plantas nucleares de Estados Unidos. Alphabet, la empresa dueña de Google, acaba de cerrar con ella un contrato a veinte años por más de 4.300 millones de dólares para repotenciar once reactores distribuidos en tres estados: Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La particularidad del acuerdo es que no se trata de levantar centrales nuevas: el dinero se destinará a modernizar equipos ya existentes para mejorar su rendimiento térmico y eléctrico, una manera de obtener más megawatts sin pasar por los años que demora la construcción de un reactor desde cero.

El objetivo es sumar unos 890 megawatts adicionales a la red PJM Interconnection, que es el operador eléctrico más grande del país y abastece a buena parte de la costa este. Para dimensionarlo: esa potencia equivale, a grandes rasgos, a la que generaría un reactor nuevo de gran porte, pero aprovechando infraestructura que ya está funcionando.

Cómo funciona el intercambio entre las dos compañías

El acuerdo tiene un segundo tramo, tan importante como el contrato eléctrico. Bajo el nombre AI for Energy, Constellation recibirá acceso a Google Cloud y a Gemini Enterprise, la versión profesional del modelo de inteligencia artificial de Google. La energética adelantó que esas herramientas se usarán para tareas concretas: elegir dónde emplazar futuras instalaciones, optimizar el mantenimiento de los activos y reforzar la protección de infraestructura considerada crítica, como las subestaciones y los sistemas de control.

En pocas palabras, lo que hay es un trueque sofisticado: Google se asegura un flujo de electricidad constante por dos décadas para alimentar sus centros de datos, y Constellation incorpora inteligencia artificial a su operatoria diaria para ganar en eficiencia y seguridad.

  • Energía nuclear: es electricidad producida al dividir átomos dentro de un reactor. A diferencia de los paneles solares o los molinos de viento, no depende del clima ni de la hora del día: genera megawatts de manera continua, como una hornalla que nunca se apaga.
  • PJM Interconnection: la red eléctrica que administra el flujo de energía en buena parte del este de Estados Unidos. Cuando una empresa quiere enchufar una nueva fuente de megawatts, debe coordinar con este operador para no saturar las líneas.
  • Megawatt: unidad de potencia. Para tener una referencia doméstica, un hogar promedio consume entre 1 y 2 kilowatts al encencer varios aparatos; un megawatt equivale a unos 500 hogares funcionando al máximo simultáneamente.

Qué cambia para el usuario común

En lo inmediato, casi nada. La persona que usa Gemini, busca en Google o trabaja sobre un documento en la nube no va a notar una diferencia visible. Lo que sí ocurre es que, de manera indirecta, esos servicios podrán seguir expandiéndose sin depender de la caprichosa disponibilidad de un parque eólico o un día nublado. La promesa es que el usuario encuentre herramientas de inteligencia artificial más rápidas, más confiables y con menos cortes, porque la energía que las alimenta será más estable.

En un plano más amplio, el acuerdo marca un punto de inflexión: la nuclear, que durante décadas fue la fuente menos popular en Estados Unidos por su carga política y ambiental, se reposiciona como pieza clave de la economía de la inteligencia artificial. Otros gigantes como Microsoft y Amazon ya habían anticipado movimientos similares, pero este contrato se perfila como el más grande firmado hasta ahora entre una empresa tecnológica y un operador nuclear.

MR
Malena RíosTecnología

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