Bajar de peso en el quirófano y volver a ovular bien: lo que dice un nuevo estudio sobre fertilidad y obesidad
Una investigación del Reino Unido comparó a mujeres operadas con otras que no se sometieron a la cirugía y encontró mejoras notables en los ciclos menstruales, las hormonas y el ovario poliquístico. Los especialistas, igual, piden cautela.

A veces la respuesta a un problema hormonal no llega desde un frasco de pastillas sino desde una mesa de operaciones. Eso es, en criollo, lo que sugiere un estudio publicado el 7 de septiembre en la revista Obesity Surgery, que pone el foco en algo que hasta ahora se miraba de reojo: la relación entre la cirugía bariátrica y la fertilidad en mujeres con obesidad.
La investigación, llevada adelante por un equipo de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, comparó dos grupos de pacientes. Por un lado, 84 mujeres con obesidad que pasaron por el quirófano para reducir peso. Por el otro, 18 que, por distintos motivos, no se operaron. La diferencia entre unos y otras fue bastante elocuente: quienes entraron a cirugía perdieron en promedio más de 30 kilos en los meses siguientes.
Lo que cambió en los cuerpos
Esa pérdida de peso no se vio solo en la balanza. Los investigadores registraron que los ciclos menstruales se regularizaron, que los niveles hormonales se estabilizaron y que muchas mujeres dejaron de cumplir criterios de síndrome de ovario poliquístico, una condición que suele ir de la mano de la obesidad y que complica los embarazos. De hecho, nueve de cada diez pacientes que lo padecían ya no reunían los criterios para ese diagnóstico a los dos años de la operación.
“Los niveles hormonales desregulados, las reglas irregulares y condiciones como los ovarios poliquísticos se ven afectados por la obesidad. Al reducir esto, lo que hemos visto es que puede conducir a mejoras sin necesidad de medicación.”Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey (Reino Unido)
En números más finos, 17 de las mujeres operadas tuvieron embarazos saludables después de la intervención. Para un campo donde cada caso cuenta, no es un dato menor. Hart, que es una de las autoras del trabajo, fue más allá y planteó que los resultados deberían llevar a los médicos a considerar la cirugía bariátrica como una herramienta para tratar irregularidades menstruales y dificultades para quedar embarazada, y no solamente como un recurso para bajar de peso.
Los límites que hay que tener en cuenta
- La muestra es chica: 102 mujeres en total, con un grupo de comparación de apenas 18 pacientes.
- El seguimiento fue acotado y no permite sacar conclusiones sobre efectos a muy largo plazo.
- Los propios autores remarcan que hacen falta estudios más amplios antes de cambiar las guías clínicas.
- La cirugía bariátrica no es un procedimiento menor: implica riesgos y requiere un compromiso importante del paciente con los controles posteriores.
Aun con esos reparos, los datos abren una conversación que en la Argentina también está dando vueltas en los consultorios: cómo abordar la obesidad en mujeres en edad reproductiva de manera integral, mirando no solo el peso sino también lo que ese peso arrastra, desde las hormonas hasta el deseo de ser madre. La pregunta queda flotando, y parece difícil de esquivar: ¿y si la fertilidad, en algunos casos, empieza a recomponerse mucho antes de buscar un embarazo?
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