Sábado, 29 de agosto de 2026
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Barreda llega a la pantalla de Amazon con una reconstrucción minuciosa del cuádruple crimen de La Plata

La directora Daniela Goggi reconstruye los meses previos al asesinato que conmovió al país en 1992, con Luis Machín como el odontólogo asesino y un elenco encabezado por Carla Peterson. Además, una comedia misionera, un terror amazónico y un documental sobre epilepsia.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

Antes de que la primera bala sonara en la casona de la calle 55 en La Plata, hubo un silencio raro en el living, una sensación de que algo se estaba acomodando mal entre las cuatro generaciones de mujeres que habían sostenido durante décadas la vida entera del doctor Ricardo Barreda. A ese silencio anterior al horror es al que se acerca la película Barreda, que acaba de desembarcar en Amazon Prime Video con la dirección de Daniela Goggi y un protagonista de lujo como Luis Machín, que se anima a meterse en la piel del odontólogo sin la máscara del parecido físico sino trabajando, capa por capa, el perfil de un hombre que siente amenazada su autoridad de patriarca cada vez que una mujer de su casa empieza a pensar en irse.

A mí, la sala donde vi la función me dejó con esa especie de zumbido de los thriller psicológicos en los que uno sabe lo que viene pero igual se agarra fuerte la butaca, y la verdad es que la película me devolvió la imagen de un país entero que en noviembre de 1992 se quedó clavado frente al televisor cuando se conoció la noticia: Barreda había matado a tiros a su esposa Gladys, a sus dos hijas Cecilia y Adriana y a suegra Elena, y cuando lo detuvieron declaró que había actuado porque estaba harto de las humillaciones que, según él, le hacían las mujeres de su familia. En 1995 lo condenaron a cadena perpetua, aunque con el paso de los años y el beneficio del cómputo dos por uno más la buena conducta terminó ganando la prisión domiciliaria con apenas diecisiete años de condena cumplidos, y terminó sus días internado en un asilo, sin haber mostrado nunca un ápice de arrepentimiento genuino por lo que hizo.

Los meses previos al crimen, según Goggi

La película no se queda en la noche del horror sino que se mete de lleno en los meses previos y arma, a partir del propio relato del odontólogo y de lo que las pruebas del caso permiten inferir, un mapa íntimo del derrumbe. Hay una hija a punto de casarse y de mudarse, la otra también planea irse de la casa y, para colmo, la esposa y la suegra empiezan a conversar en serio sobre poner la propiedad en venta porque, claro, con el nido vacío que se avecinaba la casa familiar ya no tenía sentido. Goggi articula todo eso con pulso de investigadora y con la paciencia necesaria para mostrar, plano a plano, cómo un tipo común puede ir convenciéndose de que la solución a su pérdida de poder pasa por algo irremediable.

Carla Peterson, Maite Lanata y Margarita Páez se ponen en la piel de las víctimas y construyen a unas mujeres que lejos están de ser simples damas en peligro: son con proyectos propios, con decisiones tomadas, con ganas de seguir adelante, y ese contraste con el marido y padre que se siente arrinconado es, en buena medida, lo que vuelve tan incómoda la película. Paola Barrientos, por su parte, se carga al hombro a una amiga del doctor cuyas ideas místicas y lecturas esotéricas no hacen más que alimentar el estado mental de Barreda en el período previo al crimen, como si le soplaran en el oído la justificación que él necesitaba para terminar de convencerse de que lo que estaba por hacer era, de algún modo, inevitable. La banda sonora, por último, oscila entre Mozart, Wagner y hasta un pasaje por Banana Pueyrredón, y ese contrapunto entre la solemnidad del clasicismo y el costumbrismo más bien popular termina funcionando como una guiñada muy fina a la argentinidad del caso.

Los otros tres estrenos de la semana

  • Lu & Pau, de Nicanor Loreti, con Jazmín Stuart y Lorena Vega: dos mujeres asaltan una financiera para juntar plata y sobornar a un fiscal que tiene presa a una tercera amiga. La huida se complica cuando se les rompe el auto, las protagonistas empiezan a pelearse entre ellas y la policía se va acercando. Está filmada en El Dorado y Puerto Esperanza, en Misiones, mantiene el ritmo y una tensión creciente, aunque los diálogos se extienden de más en algunos tramos.
  • La niña del azúcar, coproducción entre Perú, Argentina y España ambientada en Iquitos: el escritor Javier Velázquez Varela adapta uno de sus propios relatos, basado en leyendas locales sobre apariciones y desapariciones. Velázquez, nacido en esa ciudad amazónica, ya había firmado el guión del film de terror más taquillero del cine peruano y ahora vuelve al género con un conocimiento del terreno que se nota plano a plano.
  • Un documental sobre la epilepsia narrado desde la propia experiencia de su director: un trabajo muy personal en el que el realizador pone el cuerpo y la historia clínica para contar de primera mano qué significa convivir con la enfermedad, derribar mitos y mostrar cómo se vive el día a día cuando convulsiona un mapa entero de prejuicios.

A mí, como espectadora, la combinación me resultó más que interesante porque son cuatro películas que, cada una a su manera, se hacen preguntas sobre los márgenes: Barreda indaga en los márgenes del horror conyugal, Lu & Pau se mueve en los márgenes del delito y la amistad, La niña del azúcar se interna en los márgenes de la leyenda amazónica y el documental sobre epilepsia trabaja, sin red, sobre los márgenes del cuerpo y de la mirada médica. Cuatro puntos de partida distintos que, juntos, terminan contando algo bastante honesto sobre eso que nos pasa como sociedad cuando decidimos mirar lo que normalmente dejamos afuera de cuadro.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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