Barry Manilow apagó la voz a los pocos minutos de empezar y Las Vegas se quedó esperando
Una bronquitis aguda lo obligó a bajarse del escenario del Westgate después de dos canciones. La cancelación vuelve a encender las alarmas sobre su regreso, en el marco de la recuperación de un cáncer de pulmón que el propio cantante reveló haber atravesado a fines del año pasado.

La primera fila del International Theater del Westgate Las Vegas Resort & Casino todavía estaba acomodándose cuando la voz de Barry Manilow, esa voz que el público de los últimos cincuenta años aprendió a reconocer apenas se enciende el reflector, empezó a fallar. Tengo que ser honesta con quien lee: no estuve ahí, pero cualquier persona que alguna vez haya ido a un recital sabe distinguir el silencio de un artista que se cuida del silencio de un artista que no da más, y todo indica que en la noche del viernes lo que pasó en la sala fue lo segundo. El cantante alcanzó a interpretar apenas dos canciones antes de dejar el escenario, mientras la banda seguía tocando instrumentales como tratando de sostener el tiempo, hasta que una voz en off les confirmó a los presentes que la función se daba por terminada.
Sus representantes emitieron después un parte médico con un diagnóstico que suena casi doméstico, pero que en un cantante de 81 años y con los antecedentes que Manilow carga no es ninguna pavada: bronquitis aguda. A esa confirmación se sumó la suspensión de la función prevista para el día siguiente y la promesa, ya clásica en estos casos, de que se iba a comunicar el reintegro de las entradas por correo electrónico. Es el tipo de aviso que nadie quiere recibir cuando viajó a Las Vegas pensando en escuchar en vivo a Mandy o a Copacabana.
Un historial de postergaciones que vienen de lejos
Porque lo de este fin de semana no cayó de golpe. La residencia en el Westgate es un ida y vuelta que lleva meses sin encontrar su fecha definitiva: arrancó anunciada para febrero, saltó a marzo después de una intervención quirúrgica, volvió a postergarse en mayo con la explicación de que, aunque la recuperación hacía grandes avances, el médico todavía le había bajado el pulgar para cantar. En el medio hubo shows en el Reino Unido durante junio que sí pudo hacer, y la mira apuntaba a reencontrarse con su público de Las Vegas en julio, que es exactamente la ventana que acaba de quedar otra vez en suspenso.
A mí, si me dejan decir algo desde el lado de quien escribe estas líneas, lo que más me llama la atención es la cantidad de veces que la palabra recuperación aparece pegada a la palabra postergación en la misma frase. No es una crítica, es una observación: cuando un artista de esta trayectoria decide bajarse del escenario es porque algo en el cuerpo le está diciendo que no, y en el caso de Manilow ese algo viene precedido por un capítulo mucho más serio.
El cáncer que no tenía síntomas
En diciembre del año pasado, después de una serie de estudios que habían empezado por molestias en las caderas y por sus antecedentes de bronquitis recurrentes, le diagnosticaron un cáncer de pulmón en estadio 1. El propio Manilow lo contó en una entrevista con la revista People publicada en marzo y fue él mismo el que se encargó de poner en palabras lo raro que suena escuchar esa palabra en la propia historia clínica: Me dijeron: puede ser cáncer. Yo dije: no puedo tener cáncer. Cuatro semanas después del diagnóstico confirmado entró al quirófano para una lobectomía, es decir, la extirpación de la parte del pulmón afectada. Tuvo una suerte que no todos tienen: no necesitó quimioterapia ni radioterapia. Si se hubiera extendido más, habría estado en un lío tremendo, reconoció, y agregó que si no me hubieran hecho esas pruebas para ver cómo estaban los pulmones, eso me salvó la vida, porque lo que tenía no tenía síntomas.
Esa última frase es la que a mí, personalmente, me cuesta sacarme de la cabeza. Porque habla de un tipo que estuvo a un estudio de imagen de no saber nunca que algo adentro suyo estaba creciendo en silencio, y que ese estudio se disparó por unas caderas que le dolían. Es de esas ironías de la vida que en otra nota serían un giro argumental y acá son literalmente el motivo por el que Manilow sigue vivo y cantando.
“Realmente me ha hecho pensar profundamente sobre si hice lo que quería hacer, si he hecho feliz a la gente, si he sido un buen amigo.”Barry Manilow
Por ahora, según lo que se conoce de manera oficial, no hay nuevas fechas confirmadas para la residencia en el Westgate Las Vegas. Lo que hay, otra vez, es un cantante parado al costado del escenario, una sala que se fue aplaudiendo igual porque eso se hace cuando un artista se retira enfermo, y un público que entendió, como se entiende siempre en estos casos, que la música puede esperar pero la salud no. Y a mí, que sigo de cerca estas noticias desde hace años, me queda la sensación de que esta pausa no es un capricho: es la manera que tiene Barry Manilow, a sus 81 años, de recordarle a todos los que lo quieren en una butaca que la garganta también merece un poco de licencia.
- Manilow abandonó el escenario del International Theater del Westgate tras interpretar apenas dos canciones.
- Sus representantes confirmaron el diagnóstico de bronquitis aguda y la cancelación de la función siguiente.
- La residencia en Las Vegas ya había sido postergada en febrero, marzo y mayo por motivos de salud.
- En diciembre pasado le detectaron un cáncer de pulmón en estadio 1 y fue sometido a una lobectomía.
- El cantante aseguró que no necesitó quimioterapia ni radioterapia y que la detección temprana fue clave.
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