Bleach, la palabra que eligió Kubo cuando se le cayeron Black y White
El creador del manga descartó dos títulos obvios antes de dar con uno que une el color blanco, la lejía y la purificación de las almas. Una decisión de marketing que terminó volviéndose una marca del anime.

Me acuerdo perfectamente del ruido del tren cuando volví a mi casa después de aquella primera tarde que pasé leyendo Bleach. Era ese rumor constante de las formaciones del Sarmiento, ese runrún que muchas veces me acompaña cuando termino de ver o leer algo y todavía lo estoy masticando. En mi caso había sido una tarde entera en casa de un amigo, tirado en el sillón de su living, pasando hojas y hojas de un manga que él tenía apilado en una pila desprolija al lado del mate. Yo por entonces no sabía nada de Ichigo Kurosaki, ni de los Shinigami, ni de nada que se pareciera a lo que me iba a contar esa historia. Lo único que tenía claro era el nombre: Bleach. Y la verdad, mirá si es raro el nombre, me llamó la atención desde el vamos.
Porque si uno repasa lo que pasaba con los mangas más populares de principios de los dos mil, el nombre de esta serie no encajaba con nada. Estaba One Piece, que se llama así por el tesoro que busca el protagonista. Estaba Naruto, que lleva directamente el nombre del personaje principal. Y estaba Bleach, que no nombra al héroe ni a la trama ni a casi nada de lo que se ve en la página. Ichigo Kurosaki es el protagonista, su historia gira alrededor de los Shinigami, esos seres espirituales que se ocupan de guiar a las almas de los muertos, y tiene que vérselas con los Hollows y, más adelante, con los Quincy. Nada de eso aparece en la tapa. Y eso, viste, siempre me resultó curioso.
Por qué no se llamó Black ni White
Lo que cuenta el propio Tite Kubo, el autor del manga, es que el título fue una construcción larga, de prueba y error. Su primer intento fue Black, por los uniformes negros que identifican a los Shinigami. La idea era directa: asociar el color de la ropa con el nombre de la serie. Pero al autor no lo convencía, lo sentía demasiado plano. Entonces probó con White, la otra punta del contraste, porque los capitanes del Gotei 13 visten chaquetas blancas y los dos grupos enemigos principales, los Arrancar y los Quincy, también usan uniformes claros. Tampoco le cerró.
“Si pones lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider, 2008
La entrevista en cuestión es de 2008, ya con la serie convertida en un fenómeno global, y ahí Kubo terminó de explicar de dónde había sacado la palabra definitiva. Bleach, en inglés, significa lejía. Y lejía, en cualquier casa, es lo que se usa para limpiar, para sacar manchas, para purificar. Esa idea, la de limpiar lo que está sucio, terminó siendo el corazón del título: los Shinigami son, en el fondo, los que purifican a las almas que están corrompidas.
Capas de lectura para un título en apariencia simple
- El color: la lejía evoca directamente el blanco, que es la otra mitad del contraste visual que el manga propone todo el tiempo, con el negro de los uniformes de los Shinigami.
- La purificación: la lejía limpia, y ese es exactamente el trabajo que hacen los Shinigami con las almas que se fueron corrompiendo después de morir.
- La estética: el pelo naranja de Ichigo parece decolorado, como si le hubieran sacado el color de encima con algún producto, y la estética general del dibujo de Kubo va y vuelve entre blanco y negro.
- La música: hay una posible referencia, nunca confirmada por el autor, al álbum debut de Nirvana de 1989, que también se llama Bleach y que se titula así por una canción sobre una campaña de desinfección contra el SIDA. Kubo es fan declarado de bandas de rock anglosajón, mencionó a Radiohead y a Bad Religion, así que el guiño es al menos plausible.
Lo que me gusta, ya como lector que creció leyendo esta serie y como alguien que le presta atención a estas cosas, es cómo Kubo terminó condensando en una sola palabra todo un programa estético y temático. Podría haber sido un título japonés, podría haber sido el nombre del protagonista, podría haber sido cualquier otra cosa. En cambio, eligió una palabra inglesa que, traducida, es algo tan de todos los días como el producto que se compra en el chino de la esquina para fregar el piso. Esa tensión entre lo cotidiano y lo épico, entre lo doméstico y lo sobrenatural, es un poco la marca registrada del manga. Y empieza, claro, en el propio título.
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