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Casero y Alacrán vuelven a las tablas con Cha Cha Cha 3.0: la dupla que prefiere innovar para atrás

Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó confirmaron dos funciones del espectáculo que había quedado suspendido en Mar del Plata. Será el 31 de octubre en el Gran Rivadavia y el 6 de noviembre en el Astengo de Rosario, con un repaso humorístico por la vida cotidiana, la tecnología y las soluciones analógicas de toda la vida.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 17 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Lo primero que se escucha cuando uno entra al teatro, antes de que se levanten el telón y los aplausos, es ese murmullo de butacas, de programas despegándose y de gargantas que se acomodan para recibir a quien va a salir a escena. Esa es justamente la sensación que vuelve a aparecer en el horizonte del teatro argentino: Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó confirmaron que van a reencontrarse en el escenario con Cha Cha Cha 3.0, una puesta que llega con el subtítulo Innovando para atrás y que, según contaron los propios protagonistas, todavía está en plena etapa de cocción.

La dupla eligió un camino particular para avisarle al público: un video breve que ambos subieron a sus redes sociales y en el que dieron a conocer las dos fechas ya cerradas. La primera será el viernes 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, en el corazón del barrio porteño de Vélez Sarsfield, y la segunda, el jueves 6 de noviembre, en el teatro Astengo de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe. Son, por ahora, las únicas paradas confirmadas de un reencuentro que los artistas venían masticando desde hace rato.

Un espectáculo que todavía se está escribiendo

Aunque los nombres propios y el lugar ya están firmados en las marquesinas digitales, el contenido del show todavía está tomando forma. Lo reconoció el propio Samsó cuando se le preguntó por el estado de la puesta: Todavía lo está armando Alfredo, resumió, en una frase que deja a la vista que la cocina creativa sigue abierta y que la temporada anterior, que había quedado en suspenso, dejó tareas pendientes que ahora se retoman con tiempo de sobra.

Lo que sí está delineado es el núcleo del espectáculo. La propuesta se planta en el cruce entre la vida cotidiana, la tecnología y esas soluciones analógicas que muchas veces sobreviven en la memoria de la gente como pequeños trucos familiares. La idea es recorrer, con humor, los enredos, las demoras, las equivocaciones y los remiendos que las personas siguen inventando para resolver problemas simples, incluso cuando tienen un aparato inteligente al alcance de la mano.

  • El Doctor Vaporeso vuelve a ocupar el centro de la escena, rodeado de un universo de mecanismos, piezas y explicaciones que funcionan como disparador cómico.
  • La puesta trabaja sobre la relación entre los cambios tecnológicos y las respuestas improvisadas o rudimentarias que persisten en la vida diaria.
  • El planteo recupera situaciones que la tecnología deja a un costado, como el contacto cara a cara, los malentendidos y el humor que surge de los pequeños fracasos domésticos.
  • La propuesta se vincula con el universo del ciclo televisivo creado por Casero, del que toma su tono y su mirada sobre la realidad.

En ese universo, el personaje del Doctor Vaporeso, clásico de Casero, vuelve a ocupar un lugar central. El personaje aparece rodeado de mecanismos, piezas y explicaciones que funcionan como motor de las situaciones y que, al mismo tiempo, le sirven al elenco para desplegar el costado más físico y desopilante del espectáculo. La idea, según se desprende del texto de presentación que difundieron los propios artistas, no es idealizar otras épocas ni proponer una mirada nostálgica en blanco y negro, sino más bien transformar en material cómico todo aquello que la vorágine tecnológica suele dejar fuera de cuadro.

Una charla, un té de arroz y muchos años compartidos

El reencuentro, según contó Samsó, empezó con una llamada y se selló con una reunión en la que, como él mismo recordó, no faltó el té de arroz en el Barrio Chino porteño. Me encanta actuar con Alfredo, dijo el Alacrán, y agregó un dato que ayuda a medir la extensión de la sociedad artística: arrancaron a trabajar juntos en 1989 y, desde entonces, compartieron etapas que exceden lo profesional, como el nacimiento de hijos y nietos, esos mojones familiares que terminan dándole a la dupla una complicidad que se nota apenas se los ve juntos sobre un escenario.

Las dos funciones llegan después de la suspensión de la temporada que la dupla había previsto durante el verano en Mar del Plata y que nunca terminó de concretarse. Tras aquella interrupción, Samsó siguió activo en distintas localidades de la Costa Atlántica, donde compartió cartel con Alfredo Silva, y ahora vuelve a concentrarse en el trabajo con Casero, con dos fechas en el horizonte inmediato y un espectáculo que, mientras se terminan de ajustar los últimos detalles, promete seguir fiel a esa regla de oro que el propio título declara con ironía: innovar para atrás, pero haciendo ruido en el presente.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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