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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Casi mil personas en la Facultad de Derecho para escuchar a Emmanuel Carrère, que presentó Koljós en el FILBA

El escritor francés de 68 años fue entrevistado por Leila Guerriero ante una sala colmada y pasó por la librería Eterna Cadencia para una conferencia con periodistas. Habló de sus obsesiones, de la inteligencia artificial y de su infancia convertida en libro.

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Ludmila FerreyraSociedad · · 3 min de lectura
Casi mil personas en la Facultad de Derecho para escuchar a Emmanuel Carrère, que presentó Koljós en el FILBA

Vine a la Facultad de Derecho de la UBA sin saber bien qué esperar y me encontré con una fila que doblaba la esquina. Era el viernes 2 de octubre y alrededor de novecientas personas, calculo que un poco más, habíamos ido hasta allí para ver de cerca a Emmanuel Carrère, el escritor francés de 68 años que llegó a Buenos Aires invitado por el Festival Internacional de Literatura, el FILBA, para presentar Koljós, su libro más reciente, publicado este año por Anagrama en español. La sala estaba colmada y la ovación inicial se pareció mucho a la de un recital, con aplausos largos antes de que Carrère abriera la boca.

La encargada de entrevistarlo en escena fue Leila Guerriero, una de las voces más respetadas del periodismo narrativo latinoamericano. Carrère subió al escenario con una camisa a cuadros arremangada, una remera negra debajo y zapatillas, lejos del perfil solemne que uno asocia con un ganador del Prix des Prix y del Premio Princesa de Asturias. La conversación arrancó por El adversario, el libro que escribió sobre el caso de Jean-Claude Romand, aquel hombre que asesinó a su familia para sostener durante años una mentira que ni siquiera era una vida lujosa. Carrère contó que pasó dos años bloqueado con ese proyecto y que al final entendió que una historia así de monstruosa tiene que ver, en algún punto, con casi todos nosotros. Después repasó sus primeros libros, escritos en lo que él llamó un trance alucinatorio, el bloqueo creativo que vino después, la biografía de Philip K. Dick que lo sacó de la parálisis y los títulos que fueron apareciendo: De vidas ajenas, El Reino, Yoga, V13.

Koljós, la infancia y la pérdida

Koljós, el libro que trajo a Buenos Aires, cierra por ahora ese recorrido. Es un libro sobre la infancia de Carrère y sobre la vida de sus padres, que murieron en 2023 con pocos meses de diferencia. El autor lo presentó como un trabajo íntimo, hecho con el mismo pulso de siempre pero con la mirada puesta en la propia casa. Sobre el oficio, dejó una idea que sonó a declaración de principios: en la escritura, dijo, siempre hay que ir adonde uno no quiere ir.

La mañana en Eterna Cadencia

Antes del evento grande, Carrère había pasado por el bar de la librería Eterna Cadencia para una conferencia de prensa con periodistas. Respondió con frases cortas y un semblante amable, sin la solemnidad de la noche anterior. Le preguntaron por la inteligencia artificial y la escritura y él lo resolvió con una salida que descolgó risas: tengo la suerte de ser demasiado viejo para que sea su problema. La frase circuló entre los presentes y resume un poco la postura del autor frente a un debate que él prefiere mirar desde un costado.

Lo que más me llamó la atención, más allá del libro, fue la gente. Vi a lectores de todas las edades dispuestos a reorganizar su agenda para no perderse ninguna de las apariciones del francés en la ciudad. Hubo quienes llegaron temprano, quienes se quedaron afuera por una cuestión de capacidad y quienes esperaron en la cola con la paciencia de quien va a ver a alguien que sabe que no va a ver seguido. Para los que no pudieron entrar, los libros de Carrère están disponibles en librerías de todo el país, todos editados por Anagrama. A mí me regalaron El adversario para empezar y creo que esta noche, en casa, con el mate todavía tibio, voy a abrir Koljós de una vez.

LF
Ludmila FerreyraSociedad

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