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Cinco alfajores que viven por y para el dulce de leche: una guía para golosos sin remedio

Un recorrido por marcas artesanales donde el relleno manda: opciones que van de los 50 a los 100 gramos de dulce de leche por unidad, con precios, lugares de venta y el veredicto de un catador que lleva más de 3.500 pruebas en el cuerpo.

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Ludmila FerreyraSociedad · 10 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

En la Argentina el alfajor no es una golosina más: es casi un documento de identidad. Se calcula que por día se devoran unos 12 millones de unidades en kioscos, estaciones de servicio, oficinas y mostradores de barrio, y que cada habitante pasa los tres kilos anuales de dulce de leche, ese postre criollo que se cocina a fuego lento en casi todas las provincias. La discusión sobre cuál es el mejor vuelve en cada mesa, en cada cumpleaños y en cada programa de televisión. Pero hay una pregunta que pica más hondo entre los golosos: ¿cuánto relleno es suficiente? Para Hernán Montes de Oca, jurado en certámenes del rubro y cara visible de la cuenta Probando Alfajores, la respuesta corta es «cuanto más, mejor», y por eso se dio el trabajo de armar una lista bien concreta: cinco marcas artesanales donde el dulce de leche no es un invitado de la receta, sino el dueño de la fiesta.

Un método con más de 3.500 pruebas

Antes de hablar de marcas, vale la pena conocer al guía. Hernán lleva años recorriendo fábricas, locales de barrio y ferias del país con una libreta y una balanza. En total lleva más de 3.500 alfajores catados, midiendo proporciones, texturas, dulzor y, sobre todo, la cantidad exacta de relleno por unidad. De ese archivo salió esta selección de cinco casos donde el dulce de leche se impone por peso y por carácter.

  • La Vaca Lechera, con 50 gramos de relleno sobre 95 gramos totales y variedades como ron, coco, frambuesa y menta.
  • Arroyito, de Villa Lynch, con dos líneas que llegan a 100 gramos de relleno sobre 120 gramos totales.
  • Una chocolatería de especialidad en Palermo que elabora alfajores chicos con cobertura de chocolate belga.
  • Zendem, de Lanús, con 80 gramos de dulce de leche y cobertura de chocolate.
  • Villa Madero, con 100 gramos totales y 80 gramos de relleno.

El primero de la lista es La Vaca Lechera, una marca que tiene su corazón en San Telmo, ese barrio de calles angostas, fachadas coloniales y touristes sacando fotos en la Plaza Dorrego. Sus locales están instalados sobre ese trazado histórico y también venden por su tienda en línea. El alfajor clásico pesa 95 gramos y carga 50 gramos de dulce de leche saborizado, una proporción que llama la atención si uno piensa que muchas marcas industriales apenas superan los 20 gramos. Las versiones van desde el clásico hasta combinaciones con ron, coco, frambuesa y menta, entre otras. «Las galletas son muy tiernas, parecen una tortita, el dulce de leche predomina bastante», describe Montes de Oca, que destaca la variante de ron como la más lograda de toda la línea. Cada unidad cuesta alrededor de 4.500 pesos.

El norte del conurbano y dos clásicos que no fallan

El segundo lugar lo ocupa Arroyito, una fábrica radicada en Villa Lynch, en el norte del conurbano bonaerense, un municipio chico donde todavía conviven las casas bajas con los galpones industriales. La marca trabaja dos líneas bien marcadas: una que lleva 70 gramos de dulce de leche y otra que llega a los 100 gramos de relleno sobre 120 gramos totales, cifras que la ponen en el podio de las más generosas del país. «La aventura tiene un actor principal, el dulce de leche, totalmente apto para golosos», resume Hernán, que suele destacar también la regularidad de la galleta. La docena del modelo clásico se consigue a 37.400 pesos en la tienda on line de la marca, con puntos de venta que se reparten por toda la Argentina.

“La aventura tiene un actor principal, el dulce de leche, totalmente apto para golosos.”Hernán Montes de Oca, catador y creador de Probando Alfajores

En el sur de la Ciudad de Buenos Aires, en Palermo, sobre Soldado de la Independencia 947, funciona una chocolatería de especialidad donde el formato cambia. Acá los alfajores son más chicos, del tipo bombón, y vienen con cobertura de chocolate belga. La idea, según Montes de Oca, es que el dulce de leche se luzca sin empalagar. «Son alfajores más chicos, con mucha cantidad de dulce de leche, donde este mismo juega un papel fundamental junto a sus coberturas de chocolate, para no ser tan empalagoso», explica. Cada unidad se consigue a 5.000 pesos y es de esas cosas que se compran al paso, después de un paseo por las arboledas de la zona.

El sur del conurbano y la vuelta al relleno grande

Más al sur, en Lanús, aparece Zendem, una marca que carga 80 gramos de dulce de leche por unidad, con galleta y cobertura de chocolate. «El dulce de leche que usan es muy rico; acá los golosos estarán felices, porque abunda demasiado siendo muy participativo», señala Hernán. Los clásicos parten de 4.300 pesos y se distribuyen por toda la Ciudad de Buenos Aires, con envíos al interior.

La lista cierra en Villa Madero, en el oeste del conurbano, con alfajores que pesan 100 gramos totales y cargan 80 gramos de relleno, una proporción que los deja entre los más generosos del mercado. «El dulce de leche genera una buena atracción a las papilas gustativas y tienen una buena text...», alcanza a evaluar Hernán en su descripción, donde pondera la densidad del relleno y la mordida.

Más allá de los nombres y los barrios, la selección deja una enseñanza: en un país donde se consumen 12 millones de alfajores por día, todavía hay lugar para proyectos chicos, con weighing de relleno que muchas veces duplican al de las grandes marcas. Hernán, que tiene 42 años y vive en Morón, ya está armando su próxima salida: «Mañana voy a visitar una fábrica nueva en Ezeiza que me prometieron un alfajor con 120 gramos de relleno; quiero llevarlo a la balanza y ver si la leyenda se cumple». Por ahora, estos cinco casos bastan para que cualquier goloso con agenda completa se arme una hoja de ruta con fecha, dirección y bolsillo.

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Ludmila FerreyraSociedad

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