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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Diez días de demora: la pelusa de los álamos empieza a apagarse en Neuquén

Las lluvias y los días nublados corrieron el calendario de una de las postales más molestas de la primavera neuquina, y la caída llegó recién a fines de octubre.

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Ludmila FerreyraSociedad · · 2 min de lectura
Diez días de demora: la pelusa de los álamos empieza a apagarse en Neuquén

Si en Neuquén te cuesta distinguir si la vereda está blanca de pelusa o de escarcha, no sos el único. Este año la caída de las fibras de los álamos se atrasó cerca de diez días. Lo que suele ocurrir entre el 15 y el 20 de octubre recién arrancó a fines de mes, y el momento más intenso se concentró en los últimos días.

Un calendario que se corrió

Cada primavera, calles, veredas y espacios verdes de la ciudad se cubren de fibras blancas que salen de los frutos de los álamos femeninos. Este año, las temperaturas más frescas, la lluvia persistente y la poca luz demoraron la apertura de esos frutos, y con ella la dispersión de las semillas. Según el ingeniero forestal del INTA, el fenómeno seguirá durante esta semana y debería ceder hacia el próximo fin de semana.

“En general siempre es entre el 15 y el 20 de octubre, y ahora fue a fines de octubre, unos días posteriores.”Esteban Thomas, ingeniero forestal del INTA y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue

Thomas explicó que la caída se produjo aproximadamente diez días después de lo habitual. También señaló que el viento es clave para que las fibras se dispersen, por lo que la intensidad puede variar según las condiciones de cada jornada. El pico de mayor caída ocurrió la semana pasada.

Por qué pasa solo con algunos árboles

  • Solo las variedades femeninas de álamos producen la pelusa.
  • Las fibras envuelven las semillas y les permiten viajar por el aire.
  • En la región hay numerosos ejemplares de álamos híbridos euroamericanos femeninos, en chacras y espacios urbanos.
  • En la ciudad las semillas rara vez germinan, pero sí pueden hacerlo en ambientes húmedos cercanos a los ríos.

Desde hace años, el INTA Alto Valle promueve variedades masculinas de álamos y sauces para reducir la producción de pelusa. Esos clones no generan fibras y, además, sirven como cortinas rompevientos que protegen cultivos de manzanas y peras. Con la incorporación gradual de estos ejemplares, la cantidad de pelusa en el ambiente urbano bajaría con el tiempo.

Por ahora, en Neuquén quedan algunos días más de calles blancas. Según la estimación del especialista, el fenómeno ya está en su etapa final.

LF
Ludmila FerreyraSociedad

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