Dos pueblos cordobeses, un mismo llamado a la quietud
Capilla del Monte y San Marcos Sierras quedan a 41 kilómetros y permiten armar una escapada que combine cerros, caminatas y momentos de meditación. Hay opciones para dormir en uno, en otro o repartirse entre ambos.

Me lo imagino y casi lo siento: arrancar el auto temprano desde cualquier rincón del país, dejar atrás el ruido de la ruta y meterse en el corazón de las sierras de Córdoba, donde el tiempo parece correr con otra calma. A 41 kilómetros uno del otro, Capilla del Monte y San Marcos Sierras se ofrecen como una dupla perfecta para una escapada corta en la que la naturaleza y la meditación se dan la mano. La fórmula más práctica es elegir una de las dos localidades como base y dedicarle una jornada completa a la otra, aunque también se puede repartir la estadía y pasar algunas noches en cada lugar.
Capilla del Monte, con los cerros como escenario
En Capilla del Monte, el hotel Terrazas del Uritorco levantó Inti Puka, un espacio pensado para la práctica de la meditación, el yoga y el bienestar personal. El establecimiento está frente a los cerros Uritorco, Overo y las Gemelas, con vistas abiertas al paisaje serrano que ya de por invitan a bajar un cambio. Su dueña, Clara Christophersen, de 58 años y oriunda de Capilla del Monte, vincula el interés de los visitantes con la búsqueda de hábitos saludables y experiencias de introspección. La empresaria lleva tres décadas relacionada con estas propuestas en la región, donde además abrió un espacio artesano naturista que funciona como bar de comida consciente. Para ella, el atractivo del cerro Uritorco también pesa fuerte en la elección del destino: la montaña no solo se mira, se siente.
“El cerro Uritorco siempre fue un imán para la gente que busca algo distinto. Lo que vimos en estos años es que cada vez más visitantes preguntan por lugares para meditar y por opciones de comida consciente.”Clara Christophersen, dueña del hotel Terrazas del Uritorco
San Marcos Sierras, monte, río y noches estrelladas
A unos 41 kilómetros, San Marcos Sierras se presenta como el contrapunto perfecto: un pueblo chico abrazado por el monte y el río, donde las caminatas se imponen como plan principal. Gustavo Chiozzini, propietario de 62 años y nacido en San Marcos Sierras, lleva adelante el lugar junto a Marisa Wagner y describe el entorno con una sencillez que contagia. Desde la hostería, el monte y el río quedan a pasos, y las noches estrelladas se vuelven otro atractivo fuerte del pueblo. El silencio y los cielos despejados forman parte del paquete que ofrece la zona, sin necesidad de grandes estructuras ni de aglomeraciones.
- Hostería vegetariana Cielo y Tierra, con piscina, parque amplio y una sala para meditar.
- Caminatas a pie entre el monte y el río, al alcance de cualquiera que salga con tiempo.
- Noches estrelladas, aprovechadas desde el pueblo o desde los hospedajes rurales.
- Recorrido por la historia hippie del pueblo, que tuvo su pico en la década de 1970.
San Marcos Sierras tiene, además, una historia vinculada con el movimiento hippie argentino, del que fue un punto de encuentro en los años setenta. Ese capítulo cultural, que todavía se respira en sus calles y en la fisonomía del pueblo, se suma al entorno de monte y río para completar una estadía que puede hacerse en el día o extenderse con alojamiento en el lugar. Así, la escapada se arma a medida: dormir en un pueblo y visitar el otro, o repartir las noches entre ambos, según el cuerpo y el ánimo que cada uno traiga de la ciudad. Mañana, los que lleguen a Capilla del Monte van a poder desayunar mirando el Uritorco y sumarse a alguna de las prácticas de Inti Puka, mientras que los que se queden en San Marcos Sierras van a tener el río y el monte listos para una caminata con el mate al hombro y la cabeza en otra parte.
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