El precio de la inteligencia artificial: cómo la carrera por los centros de datos encareció el iPhone 18 Pro y le complicó las ventas a Apple
La demanda de chips de memoria para entrenar modelos de IA disparó los precios más de un 400% en dos años. Apple subió cien dólares sus nuevos teléfonos y ahora le pide a sus proveedores que recorten entre un 15% y un 20% los pedidos de piezas para octubre.

La construcción de centros de datos para inteligencia artificial no solo transformó el ecosistema tecnológico: también recalentó el mercado de chips de memoria y dejó a la industria de teléfonos celulares compitiendo por los mismos componentes que mueven los servidores más potentes del mundo. Esa presión se sintió de lleno en la línea más cara de Apple, el iPhone 18 Pro, y derivó en un ajuste de pedidos que puede anticipar ventas más flojas de lo esperado.
Por qué la IA encareció los chips de memoria
Los chips DRAM son la memoria de acceso dinámico, una especie de mesa de trabajo donde un dispositivo guarda lo que está usando en el momento. Si la memoria de almacenamiento, tipo SSD, fuera una heladera donde se acumulan ingredientes para cocinar más adelante, la DRAM sería la mesada donde se cortan, mezclan y emplatan los platos en tiempo real. Cuanta más mesada, más cosas se pueden preparar al mismo tiempo. Los servidores que entrenan modelos de inteligencia artificial necesitan mesadas enormes, porque manejan volúmenes de datos gigantescos en simultáneo. Cuando las grandes tecnológicas empezaron a montar esos centros de datos, la demanda de DRAM se disparó y los fabricantes de teléfonos quedaron disputando el mismo insumo.
Según estimaciones de J.P. Morgan Global Research, el precio de esa memoria saltó más de un 400% entre comienzos de 2024 y fines de 2026, una suba pocas veces vista en un componente tan estratégico. En criollo: lo que costaba un peso hace dos años hoy cuesta más de cinco, solo por la presión de la demanda y no porque se haya vuelto más sofisticado.
Cómo funciona la cadena de precios
El mecanismo es sencillo de entender: cuando alguien compra mucho de algo, el precio sube. Los servidores de IA compraron muchísimo. Entonces los proveedores de DRAM cobraron más. Entonces los fabricantes de teléfonos pagaron más por cada chip que ponen en sus equipos. Entonces Apple decidió trasladarle parte de ese costo al consumidor y arrancó el iPhone 18 Pro en 1.199 dólares en Estados Unidos, con el Pro Max a 1.299 dólares. Son cien dólares más que los teléfonos que reemplazaron. El propio Tim Cook describió el fenómeno como una inundación que ocurre cada cien años, según la cita recogida por el Financial Times.
No es la primera vez que la empresa aplica ese razonamiento: en los últimos meses también ajustó al alza los precios de las computadoras Mac y de las tablets iPad por la misma razón, el encarecimiento de los componentes de memoria.
La respuesta tibia del mercado y el ajuste de pedidos
Con el teléfono más caro, la demanda no respondió como Apple esperaba. La compañía le pidió a parte de sus proveedores que reduzcan entre un 15% y un 20% los pedidos de componentes previstos para octubre, según confirmó un ejecutivo de uno de esos proveedores sin dar más detalles. La empresa no hizo comentarios públicos sobre la cifra.
Un recorte de pedidos de piezas no equivale exactamente a una caída proporcional de ventas finales, porque los fabricantes manejan inventarios en distintas etapas. Los resultados del trimestre cerrado en septiembre se conocerán a comienzos de noviembre y ofrecerán la primera foto nítida del impacto.
El calendario de lanzamientos también pesó
Este año Apple presentó en septiembre únicamente sus modelos de gama alta. Los modelos de precio intermedio, entre ellos el iPhone 18 estándar, una versión más económica y una segunda generación del iPhone Air, llegarían recién a inicios de 2027, mientras que en años anteriores toda la línea salía junta en el evento de setiembre. Esa decisión concentra la demanda inicial en los equipos más caros y le saca aire al resto del catálogo.
El fenómeno no es exclusivo de Apple. Otros fabricantes de teléfonos ya habían recortado sus metas de despacho para 2026 hasta un 30% antes de mitad de año, en un mercado que combina componentes más caros y consumidores más cautelosos.
Qué cambia para el usuario común
Para quien está pensando en renovar el teléfono, la traducción es directa: los modelos tope de gama cuestan más que antes y parte de la culpa la tiene una industria, la de inteligencia artificial, que ni siquiera usa. La memoria que lleva un servidor entrenando un modelo de lenguaje es la misma familia de chips que lleva un celular cuando abre varias aplicaciones al mismo tiempo. La carrera por esa memoria empujó los precios hacia arriba y la diferencia la paga el bolsillo del comprador, en la etiqueta o, si la empresa la absorbe, en el margen del producto.
También hay un dato práctico: si el modelo Pro le queda caro o simplemente no convence, conviene mirar la segunda mitad del calendario. Los iPhone de gama media y el nuevo iPhone Air llegarían a principios de 2027, un momento en el que, además, el mercado de memoria podría empezar a estabilizarse si los centros de datos moderan su ritmo de expansión.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Passkeys: el nuevo método de acceso digital y su aplicación práctica

Nueva generación de Ray-Ban Meta: las gafas tendrían un sistema de control con gesto
