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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Empezar el día con más fibra: cambios simples para el desayuno sin complicarse la vida

La Organización Mundial de la Salud sugiere consumir al menos 25 gramos de fibra por día, un umbral que se puede cubrir de a poco y con preparaciones cotidianas. Especialistas y guías internacionales remarcan que la clave está en sumar, no en reemplazar, y en acompañar con agua.

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Ludmila FerreyraSociedad · · 2 min de lectura
Empezar el día con más fibra: cambios simples para el desayuno sin complicarse la vida

Yo siempre digo que las buenas costumbres se construyen de a poco, y la fibra no es la excepción. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos incorporen al menos 25 gramos de fibra al día, una cifra que parece ambiciosa hasta que uno se pone a mirar lo que ya tiene en la cocina. La buena noticia es que el desayuno, esa primera comida que tantas veces resolvemos a las apuradas, puede ser un buen lugar para empezar a sumar.

Pequeños agregados, sin revoluciones

La idea central que repiten las guías de nutrición es bastante razonable: no hace falta armar un menú nuevo, alcanza con sumar. Un plato de yogur con frutos rojos y unas cucharaditas de chía o de lino molido, una rebanada de pan integral con palta y una fruta al costado, o un bowl de avena con bananas y nueces son algunas de las combinaciones que mencionan los organismos de referencia. Lo importante, dicen, es ir aumentando de manera progresiva, porque un salto brusco suele provocar gases e hinchazón abdominal, sobre todo en quienes venían consumiendo poca fibra.

  • Una fruta entera junto a las tostadas de toda la vida.
  • Semillas de chía o lino molido sobre el yogur natural.
  • Cambiar el pan común por su versión integral.
  • Reemplazar el jugo por la fruta entera, que conserva toda su fibra.
  • Sumar avena, arroz integral o quinoa en preparaciones saladas como tortillas o salteados.

Esa preferencia por la fruta entera por encima del jugo no es un capricho. La Asociación Estadounidense del Corazón lo aclara sin vueltas: cuando se procesa la fruta para obtener jugo, se pierde buena parte del contenido de fibra, así que el licuado o exprimido nunca reemplaza al trozo de fruta. Verduras, cereales integrales, porotos, nueces y semillas completan el listado de fuentes recomendadas.

El agua, una aliada silenciosa

Hay un detalle que muchas veces se pasa por alto y que el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) repite cada vez que habla de fibra: tomar suficiente líquido. El agua acompaña la transición porque ayuda a que el aparato digestivo se adapte sin protestarla demasiado. Las necesidades varían según el tamaño corporal, la salud, la actividad física y hasta el lugar donde uno vive, así que no hay una cifra única que sirva para todos.

La recomendación de la OMS también incluye consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, una meta que se distribuye a lo largo del día. Para quienes tienen síndrome de intestino irritable, el NIDDK señala que la fibra soluble puede aliviar algunos síntomas, pero aclara que la mejor estrategia es una evaluación profesional que ajuste los cambios según cada caso.

“Yo arranco mañana con un bowl de avena con banana y nueces, que es algo que ya comía pero al que ahora le voy a sumar semillas de chía para llegar tranquilo a los 25 gramos de fibra que recomienda la OMS.”Laura Maidana, 52 años, La Plata
LF
Ludmila FerreyraSociedad

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