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Empresarios argentinos prevén 31% de inflación y un dólar a 1.665 pesos para fin de año, según encuesta a 355 CEOs

El relevamiento muestra que casi la mitad de las compañías no piensa mover sus listas de precios y que la mitad mantendrá su plantilla, aunque la mayoría proyecta más ventas sin margen extra. La confianza empresaria repunta, pero todavía queda lejos de los niveles de 2024.

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Ayelén HerreraEnergía y minería · 11 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Una encuesta realizada a 355 altos ejecutivos de empresas argentinas refleja un cuadro de precios mayormente estables en lo inmediato: el 49% de los consultados aseguró que no modificará sus listas en los próximos meses, mientras que el 34% evalúa aplicar aumentos y el 17% restante anticipa bajas. El trabajo fue difundido este miércoles y reúne respuestas de CEOs, gerentes generales y dueños de compañías de distintos rubros del país.

En materia de empleo, la fotografía es parecida: el 51% de los directivos consultados sostuvo que conservará la dotación actual, el 26% proyecta incorporar personal y el 23% prevé recortar puestos. En inversión en activos fijos, el 49% mantiene lo existente, el 31% piensa ampliar y el 20% reducir.

Las cifras que miran los empresarios para cerrar 2026

  • Inflación anual estimada para diciembre de 2026: 31%, tres puntos menos que en la medición anterior.
  • Tipo de cambio oficial proyectado para el 31 de diciembre: 1.665 pesos, frente a un minorista cercano a 1.535 pesos en el Banco Nación.
  • Variación interanual del IPC del INDEC en agosto: 33,5%, con tendencia descendente.
  • Suba implícita del dólar oficial en lo que resta del año: alrededor del 8%, muy por debajo de la inflación esperada.
  • Índice de confianza empresaria: pasó de 89 a 94 puntos entre enero y junio de 2026, todavía lejos de los 124 puntos de fines de 2024.

El contraste entre ambos indicadores es el dato fino del relevamiento: los empresarios consultados prevén que el peso se depreciará cerca de un 8% hasta diciembre, una cifra claramente inferior al 31% de inflación anual que ellos mismos proyectan. En los hechos, descuentan que el tipo de cambio oficial seguirá atrasándose respecto de los precios, una dinámica que el sector viene arrastrando hace meses y que condiciona la rentabilidad de los exportadores y de buena parte de la industria importadora.

Dónde duele el ajuste

Cuando se les pidió identificar su principal preocupación, el 28% de los directivos apuntó a los temas financieros, es decir rentabilidad y acceso al financiamiento. En segundo lugar quedó la incertidumbre económica general, mencionada por el 22%, y detrás, con el 20%, los costos asociados a energía, salarios e insumos. La encuesta deja en claro que, para el universo relevado, el cuello de botella dejó de ser el escenario macro y pasó a ser el flujo de caja de cada compañía.

Esa pulseada entre facturación y margen se refleja en los números. El 53% de los consultados espera vender más unidades y el 52% proyecta mayor facturación en términos nominales. Sin embargo, solo el 20% cree que su rentabilidad aumentará el próximo año, el 44% la ve estancada y el 36% anticipa una caída. El desfasaje entre volumen y ganancia explica, en buena medida, por qué la mayoría opta por congelar precios y plantillas: cualquier movimiento brusco, en un contexto de dólar atrasado y tarifas en alza, comprime todavía más el resultado operativo.

“Los datos sugieren que la estabilidad de precios que perciben las empresas en la Argentina todavía no se traduce en una mejora de márgenes, y que la decisión de no tocar listas en lo inmediato responde más a una cuestión de flujo de caja que a un escenario de competencia desinflacionaria.”Lectura de la encuesta de CEOs y gerentes generales

Para el bolsillo del lector, el cuadro que se desprende del relevamiento es mixto: la mitad de las firmas consultados mantendrá precios sin cambios y la mitad preservará su personal, lo que aporta cierto piso al consumo en el corto plazo. Pero la apuesta empresaria a un dólar oficial cerca de los 1.665 pesos a fin de año implica que los precios relativos seguirán reacomodándose, y que el atraso cambiario proyectado recién se trasladará de manera gradual a las góndolas, con efectos desiguales según la cuenca productiva y el sector del que se trate.

AH
Ayelén HerreraEnergía y minería

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