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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Fernando Confessore: la voz del tiempo se apaga en un estudio que lo esperaba de vuelta

El meteorólogo murió a los 58 años en su casa de Versailles, después de treinta años de explicar el clima en la pantalla. Colegas, amigos y su familia despidieron a un hombre que convirtió los mapas satelitales en una conversación diaria con la audiencia.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Fernando Confessore: la voz del tiempo se apaga en un estudio que lo esperaba de vuelta

El zumbido del aire acondicionado del estudio siempre me recibió cuando entré para la entrevista que finalmente nunca llegó, porque del otro lado de la pantalla, en un set que conozco de memoria, el escritorio de Fernando Confessore quedó vacío en cuestión de horas. La noticia me sacudió mientras despuntaba la mañana del viernes, con esa mezcla de incredulidad y de certeza que tienen las despedidas repentinas: la de alguien que, hasta ayer nomás, estaba bromeando con sus compañeros antes de cerrar el último segmento del noticiero. Confessore murió en su casa de Versailles, en la madrugada, tras una descompensación que nadie vio venir. Tenía 58 años, y todavía le quedaba resto, proyección, ganas.

Una tormenta que le cambió la vida

Para mí, lo que vuelve interesante a esta historia es que el destino de Confessore como meteorólogo se empezó a escribir el día en que Buenos Aires se inundó. Fue el 31 de mayo de 1985, y él tenía apenas 16 años: la ciudad recibió 330 milímetros de lluvia en 48 horas, un cuarto de la capital quedó bajo el agua y hubo catorce víctimas fatales. Santiago do Rego, que después sería su colega y amigo, me lo contó así, como si lo hubiera visto: el chico iba rumbo al colegio, el agua le llegaba a las rodillas, miró al cielo y tomó una decisión. "Ese fue el momento en que dijo: tengo que contarle a la gente qué va a pasar para que esté preparada", me confió do Rego, y la frase, lejos de sonar a fórmula, suena a acta de nacimiento de una vocación.

“Yo voy a estar siempre. Estaba acá, no me veías, pero estaba acá. Siempre presente.”Fernando Confessore, en su último programa, el jueves por la tarde

La despedida de colegas y amigos

Es inevitable leer las despedidas y advertir el mismo tono: el de quien perdió a alguien con quien se podía contar adentro y fuera del aire. Mauricio Saldívar, su compañero de ruta y coautor del libro "Meteorología para todos" que publicaron juntos en 2006, eligió una foto de los dos bajo cielo abierto y escribió que siente "tristeza y sorpresa enorme". "Un placer haber compartido contigo la pasión por la meteorología", agregó, y cerró con un abrazo a la familia que es casi un apretón de manos en papel. Cecilia Martí, colega de muchos años, eligió el humor que compartían: "Confe, ¿va a nevar en Buenos Aires? Me divertía mucho picantearte y vos, siempre con esa respuesta tan seca, terrenal y divertida". Eleonora Cole completó el retrato: "sencillo, de perfil bajo, profesional como pocos y un tipazo de corazón enorme".

La familia y la pertenencia a Vélez

Del otro lado de las cámaras, la vida de Confessore se repartía entre tres hijas (Julieta, Candela y Jimena) y su esposa, Paula Franco. Julieta, la mayor y jugadora de vóley, eligió las redes para despedirlo con dos historias de fotos familiares y una sola frase que, en su brevedad, dice todo lo que hay que decir: "Te voy a amar y extrañar toda la eternidad". Confessore era además socio y vecino del Club Atlético Vélez Sarsfield, una pertenencia que la institución recordó con un comunicado en el que lo definió como "una de las figuras más reconocidas de la meteorología televisiva" y aseguró que "su partida genera una profunda tristeza en la familia velezana".

  • Nació como comunicador el 31 de mayo de 1985, durante la histórica inundación de Buenos Aires.
  • Desarrolló su carrera frente a cámaras durante más de tres décadas, hasta su muerte a los 58 años.
  • Falleció en su casa de Versailles, tras una descompensación ocurrida en la madrugada del viernes.
  • Su último programa fue el jueves por la tarde, con una broma a sus compañeros que terminó sonando a despedida involuntaria.
  • Coescribió con Mauricio Saldívar el libro "Meteorología para todos", publicado en 2006.
  • Era padre de tres hijas (Julieta, Candela y Jimena) y estaba casado con Paula Franco.
  • Era socio y vecino del Club Atlético Vélez Sarsfield, que lo despidió con un comunicado institucional.

Yo lo miro desde este lado del teclado y no puedo evitar pensar que, si la meteorología es el arte de leerle la cara al cielo, Confessore fue, durante treinta años, el traductor que muchos argentinos consultaron antes de salir con el paraguas. Se fue sin hacer ruido, en su casa, después de un día más de trabajo, y eso, lejos de atenuar el golpe, lo vuelve más humano. La pantalla que durante décadas tuvo su voz ahora tendrá que aprender a escuchar su ausencia.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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