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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Habilitar un comercio en la Argentina puede llevar de un día a varios meses, según el municipio del que se trate

Un relevamiento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, midió la carga administrativa para abrir un negocio en 30 ciudades del país. La distancia entre el distrito más ágil y el más engorroso supera los 40 puntos y se explica, principalmente, por el grado de digitalización de los trámites y por la cantidad de pasos previos que el municipio exige antes de conceder la habilitación.

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Ayelén HerreraEnergía y minería · · 4 min de lectura
Habilitar un comercio en la Argentina puede llevar de un día a varios meses, según el municipio del que se trate

Abrir un comercio en la Argentina puede insumir apenas unas horas frente a una pantalla o, en el otro extremo, demandar semanas de traslados, colas y papeles en distintas dependencias municipales. Esa diferencia no depende tanto del rubro elegido ni del tamaño del emprendimiento, sino del distrito en el que el emprendedor decida instalarse, según surge del Índice FÁCIL Productivo 2026, elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El trabajo relevó los procedimientos de habilitación comercial en 30 municipios del país y los ordenó según la cantidad de pasos requeridos, la posibilidad de realizarlos de manera digital, la disponibilidad de información previa y la existencia de canales de asistencia. Tres de Febrero, en el noroeste del conurbano bonaerense, se ubicó en lo más alto de la tabla con 60,90 puntos sobre un máximo de cien, seguido por la ciudad de Córdoba, con 59,03, y por la capital de Santa Fe, con 53,97. Más atrás quedaron Luján, con 53,86, y Río Cuarto, con 52,70, las cinco jurisdicciones que lograron superar la barrera de los 50 puntos.

En el fondo de la tabla, diferencias de más de 40 puntos

En el otro extremo, Pilar cerró el ranking con 20,93 puntos, apenas por debajo de Avellaneda (25,86), Quilmes (28,01) y Lanús (28,04). La brecha entre Tres de Febrero y Pilar alcanza los 39,97 puntos, lo que en términos prácticos equivale a decir que un comerciante de la zona norte del Gran Buenos Aires enfrenta, en promedio, un proceso administrativo tres veces más complejo que un vecino del oeste del mismo aglomerado, pese a que ambos se mueven dentro de un mismo mercado metropolitano y comparten buena parte de la normativa provincial y nacional.

El intendente de Tres de Febrero, Rodrigo Aybar, atribuyó la ubicación de su municipio a una política deliberada orientada a simplificar los procedimientos, reducir los pasos burocráticos y facilitar el inicio de actividades productivas. En declaraciones recogidas por el informe, Aybar sostuvo que esas medidas apuntan a hacer más accesible el primer paso de cualquier emprendimiento en el distrito.

Lo que distingue a los municipios mejor posicionados

  • Plataformas digitales integradas que permiten cargar formularios, adjuntar documentación y seguir el estado del trámite en línea.
  • Guías de trámites con listas de requisitos actualizadas y diferenciadas por rubro, con lenguaje accesible para personas sin formación administrativa.
  • Opciones de pago online de tasas y derechos de habilitación, que evitan traslados a cajas municipales o bancos.
  • Canales de asistencia específicos, como líneas de consulta, mesas de ayuda presenciales o chats, para resolver dudas antes de iniciar el expediente.

El estudio subraya, no obstante, que la sola existencia de estas herramientas no garantiza que la habilitación pueda completarse íntegramente a distancia. En varios de los municipios mejor rankeados, el proceso combina instancias digitales con validaciones presenciales, inspecciones físicas o verificaciones que obligan al solicitante a concurrir al menos una vez a la sede comunal. De todos modos, en algunas actividades específicas de bajo riesgo, los distritos del primer quintil ya permiten obtener la habilitación de manera instantánea, sin más trámite que una declaración jurada y el pago de la tasa correspondiente.

Los cuellos de botella que se repiten en la mayoría de los distritos

Entre los problemas más extendidos, el relevamiento detectó que en el 85 por ciento de los trámites evaluados se exige documentación que el propio municipio ya tiene en sus archivos o que podría conseguir mediante el intercambio de datos con organismos provinciales o nacionales. Esa reiteración obliga al solicitante a obtener constancias, certificaciones y comprobantes que no agregan información relevante al expediente, pero que consumen tiempo y, en muchos casos, dinero en concepto de sellados y tasas. En paralelo, en el 70 por ciento de las ciudades relevadas se requieren, en promedio, más de tres gestiones previas antes de poder iniciar formalmente el trámite de habilitación, lo que multiplica los puntos de contacto con la administración y extiende los plazos efectivos. Para el comercio mediano o para el profesional independiente, esa carga se traduce en semanas de espera entre la decisión de invertir y la posibilidad de comenzar a facturar, con el costo financiero y operativo que eso implica. En el extremo opuesto, la promesa de una habilitación exprés representa una reducción tangible del capital de trabajo inmovilizado durante la etapa previa al inicio de la actividad.

La lectura final del índice sugiere que la carga administrativa asociada a la habilitación de un comercio se ha convertido, por sí misma, en una variable relevante de la competitividad territorial. Dentro de un mismo país, con idéntica normativa tributaria nacional y con regímenes laborales comunes, la decisión de dónde radicarse puede modificar de manera sustancial el tiempo, el costo y la complejidad del primer paso para poner un negocio en marcha. Para el lector que evalúa abrir un comercio, la diferencia entre radicarse en un municipio que automatiza sus procedimientos y en uno que aún opera con expedientes en papel puede medirse en semanas de demora, en cientos de miles de pesos de honorarios y tasas, y, sobre todo, en la incertidumbre sobre la fecha en que efectivamente podrá abrir sus puertas al público.

AH
Ayelén HerreraEnergía y minería

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