Imágenes creadas con inteligencia artificial que duelen como si fueran reales: el caso que golpea a una escuela de Lomas de Zamora
Adolescentes de un colegio secundario denunciaron haber sido víctimas de fotos sexuales falsas generadas con IA. La Justicia investiga a cuatro menores y el expediente reaviva el debate sobre el daño psicológico que produce este tipo de material, incluso cuando las víctimas saben que no son reales.

La frase quedó flotando en el aire, en una sala donde había padres inquietos y docentes desbordados, y condensó mejor que cualquier análisis lo que estaban viviendo unas chicas de Lomas de Zamora: Aunque sé que es falso, me dio vergüenza. La dijo Camila, de dieciséis años, mientras le contaba a su madre lo que había pasado en el colegio secundario al que concurre desde primer año, en el sur del conurbano bonaerense. No fue una queja pasajera. Fue la descripción cabal de un fenómeno que los especialistas empiezan a mirar con preocupación: la falsedad técnica de una imagen no neutraliza el daño emocional que provoca en quien aparece en ella.
El caso se originó cuando cuatro compañeros de la misma escuela, todos menores de edad, empezaron a producir y distribuir imágenes de naturaleza sexual generadas con inteligencia artificial a partir de fotografías tomadas de redes sociales de varias compañeras. Las afectadas se enteraron casi de casualidad, por mensajes en grupos de chat que se iban multiplicando, y reaccionaron con una mezcla de asco, vergüenza y un miedo muy concreto: no saber hasta dónde había llegado ese material.
Una investigación judicial que avanza sobre cuatro menores
La Justicia tomó intervención de inmediato. La causa se tramita como producción y distribución de material de abuso sexual infantil, conocida como el tratamiento es el de Mas, y sobre los cuatro sospechosos, cuyas identidades se preservan por ser menores, ya se realizaron allanamientos en los que secuestraron teléfonos y dispositivos. Además se ordenó el cese de hostigamiento y se pidieron medidas para evitar cualquier tipo de contacto entre las partes, lo que en la práctica implicó que los adolescentes investigados pasen a la modalidad virtual y no compartan espacios comunes con sus víctimas.
La escuela, entre la respuesta tardía y el intento de reparación
Las chicas cuentan, todavía con la voz un poco baja, que fueron a hablar con las autoridades del colegio cuando descubrieron lo que estaba pasando y sintieron que la respuesta llegó tarde y fue insuficiente. Recién después del escándalo se organizaron jornadas de diálogo con tutores y equipos de orientación. Para entonces, varias de ellas ya habían hablado con sus familias. Brenda, de diecisiete años, madre de una de las afectadas, se acuerda del día en que su hija le contó, y dice que lo primero que pensó fue en cómo acompañarla sin agrandar la herida: Le pregunté qué necesitaba, si quería hacer la denuncia, si quería cambiarse de colegio, si quería ir al psicólogo. Decidimos ir a la Justicia al día siguiente.
Una protesta que se volvió colectiva
La situación escaló hasta una protesta organizada por las propias alumnas frente al establecimiento, que convocó a estudiantes de distintos cursos y a varias familias. Los videos de la manifestación se viralizaron en redes sociales y provocaron una segunda oleada de testimonios: chicos y chicas de otros colegios de la zona empezaron a contar situaciones parecidas. Una de ellas, Josefina, de quince años, de Temperley, mandó un mensaje contando que en su escuela también había pasado algo similar y que nunca lo había hablado con nadie.
“Creemos que pudo haber llegado a cualquier parte del mundo. Es la sensación que más nos cuesta manejar.”Valentina, 16 años, alumna del colegio afectado
Mañana, dice Camila, va a volver a clases con la decisión de pedir una reunión con el equipo de convivencia del colegio para que se establezca un protocolo claro para estos casos. Y mientras tanto, sigue esperando que la causa avance y que las imágenes dejen de circular en algún lugar del mundo digital al que ella no puede llegar.
- Cuatro menores son investigados por producción y distribución de imágenes sexuales falsas creadas con inteligencia artificial.
- Las víctimas son alumnas del mismo colegio secundario de Lomas de Zamora que fueron retratadas sin su consentimiento.
- La Justicia ordenó allanamientos, secuestro de dispositivos y el cese del hostigamiento entre las partes.
- Los adolescentes investigados pasaron a la modalidad virtual para evitar contacto con las víctimas.
- Especialistas remarcan que la falsedad técnica de la imagen no anula el daño emocional: vergüenza, miedo y sensación de vulnerabilidad aparecen igual.
- Padres y docentes recomiendan hablar con los chicos sobre el material que suben a redes y denunciar cualquier manipulación de imágenes.
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