Jeanne Tripplehorn, la actriz que aprendió a brillar lejos del centro de la escena
La actriz estadounidense irrumpió en Hollywood con Instinto básico junto a Sharon Stone y Michael Douglas, construyó una carrera de más de tres décadas alternando cine y televisión, y hoy se reencontró con un papel que ella misma describe como una excepción en una etapa marcada por la búsqueda de nuevos rumbos.

Lo primero que escuché cuando me senté a revisar la trayectoria de Jeanne Tripplehorn fue una especie de eco lejano, el rumor de pasillo que todavía arrastra su nombre cada vez que alguien nombra a Sharon Stone cruzando una puerta entreabierta con el cabello revuelto. Instinto básico lleva más de treinta años en el inconsciente colectivo y, sin embargo, casi nadie recuerda que en aquel thriller de Paul Verhoeven había una tercera figura fundamental: una psicóloga con aire contenido, mirada firme y una manera de plantarse frente a Michael Douglas que no tenía nada que ver con el vértigo desatado alrededor. Esa mujer era Beth Garner, y la actriz que la interpretaba estaba dando su primer gran paso en el cine.
Un debut bajo los reflectores más grandes
Tengo que decirlo con todas las letras: debutar en una película así, en 1992, con Verhoeven detrás de cámara y un elenco que ya era portada de revistas, es una de esas bendiciones que a veces son también una maldición. Porque cuando arrancás tan arriba, cualquier escalón intermedio parece un paso hacia atrás. A Tripplehorn le pasó algo de eso: al año siguiente ya estaba encabezando La tapadera, la adaptación de John Grisham que Sydney Pollack dirigió con Tom Cruise como socio estelar, y la crítica la trató como si fuese una revelación cuando en realidad ya había demostrado en su primera película que estaba lista para los papeles pesados.
“La serie con Ethan Hawke representaba una excepción dentro de un período en el que había aceptado proyectos con los que no se sentía plenamente satisfecha.”Jeanne Tripplehorn, en declaraciones vinculadas a Verdades ocultas
Después vinieron los años en los que su nombre circulaba en los créditos pero no siempre en los afiches. Very Bad Things, Dos vidas en un instante, Mickey Ojos Azules: títulos variados, registros distintos, un recorrido que mostraba a una actriz curiosa, capaz de pasar del thriller a la comedia sin que se le notaran las costuras. En algunos de esos films quedó a la sombra de compañeros más ruidosos, y eso es algo que a mí, como espectadora, siempre me dio un poco de bronca, porque había escenas suyas que merecían ser recordadas como referencia.
- Instinto básico (1992): el debut que la puso en el mapa de la mano de Verhoeven, Sharon Stone y Michael Douglas.
- La tapadera (1993): la confirmación como protagonista en el universo Grisham, con Tom Cruise y dirección de Sydney Pollack.
- Big Love (2006-2011): la serie de HBO sobre poligamia donde construyó uno de los personajes más valorados de su carrera.
- Mentes criminales (2012-2014): 48 episodios que la acercaron a una audiencia masiva desde la televisión.
- Gloria Bell (2018): el reencuentro con el cine de autor de la mano de Sebastián Lelio, junto a Julianne Moore.
- Verdades ocultas (2024-2025): la producción actual con Ethan Hawke, cuya segunda temporada se estrena en octubre de 2025.
La televisión como territorio propio
Lo que más me interesa de esta historia es cómo Tripplehorn encontró en la pantalla chica algo que el cine ya no le estaba dando: continuidad, peso dramático y la posibilidad de sostener un personaje durante años. Big Love fue una de las grandes series de su generación, y ahí, como esposa en un clan polígamo, se lució con una de esas interpretaciones tranquilas pero devastadoras que no necesitan gritos para conmover. Después llegaron Mentes criminales y, más cerca en el tiempo, La edad dorada y La lista final, cada una con su propio público y su propio ritmo.
Cuando leí sus palabras sobre Verdades ocultas, esa sensación de haber aceptado proyectos que no la terminaban de llenar, me quedó dando vueltas. Porque es honesto, profundamente humano, y porque muestra a una actriz que ya pasó los sesenta y se permite revisar el camino sin autocomplacencia. En un rubro donde la mirada ajena suele ser más cruel que la propia, Tripplehorn parece haber aprendido a poner distancia y volver a elegir, esta vez con Ethan Hawke como partenaire y una segunda temporada a la vuelta de la esquina. Después de más de tres décadas, sigue acá, todavía con ganas de volver a empezar.
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