Jueves, 10 de septiembre de 2026
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La Carrie que imaginó Stephen King vuelve a la pantalla, esta vez en formato serial y con los códigos de nuestro tiempo

Prime Video publicó el tráiler oficial de la serie de ocho episodios que Mike Flanagan escribió y dirigió en parte. Summer H. Howell, elegida entre cerca de mil quinientas postulantes, se pone en la piel de la chica de Chamberlain en una reinvención atravesada por las redes sociales. El desembarco está previsto para el siete de octubre de dos mil veintiséis.

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Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 10 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

La puerta del living se cierra y, del otro lado, queda una chica sola con el ruido del mundo metido en una pantalla chica. Esa imagen, más o menos, es la que abre el primer avance de Carrie, la nueva serie que Prime Video prepara para llegar a la pantalla chica en simultáneo a más de doscientos cuarenta países el siete de octubre de dos mil veintiséis, y la confirmación oficial llegó de la mano del tráiler que la plataforma publicó en las últimas horas, con lo cual ya no quedan demasiadas dudas sobre el tono y la dirección que Mike Flanagan eligió para revisitar el primer libro que Stephen King publicó allá por mil novecientos setenta y cuatro, una novela chica en páginas pero enorme en consecuencias, que ya tuvo su traducción al cine en mil novecientos setenta y seis de la mano de Brian De Palma y que ahora, medio siglo después de aquella película, vuelve a cambiar de soporte para instalarse en el formato serial con ocho episodios que, según me animo a anticipar mientras miro el material promocional, prometen ir mucho más allá del susto fácil y trabajar, sobre todo, la textura del miedo cotidiano, el del baño de la escuela, el del comentario en un foro, el del silencio de una madre que no sabe querer.

Una Carrie hija de su época

Porque la gran apuesta de esta versión, y eso se nota desde el primer minuto del avance, es mudar la historia del pueblo de Chamberlain a la era de las redes sociales, ese territorio donde el bullying ya no termina cuando suena la última campana sino que se mete en el bolsillo de la víctima y se queda ahí, latiendo, hasta la madrugada, y por eso duele ver a esta Carrie nueva filmada con celular en mano, acosada en grupo, defendida a los tropezones por una profesora que todavía cree en la palabra, mientras en la casa la espera una madre cuya fe religiosa funciona más como una trampa que como un refugio, y ese eje entre lo íntimo y lo público, entre el placard del dormitorio y el aula compartida, es el que Flanagan parece decidido a explorar con la paciencia de alguien que sabe que el terror verdadero no necesita un gran destello de pirotecnia sino un murmullo sostenido en el tiempo.

A mí, lo confieso, me pasó algo particular mientras veía el material: volví a acordarme de la primera vez que leí la novela, en una edición de bolsillo que presté durante un verano largo, y la memoria me devolvió la sensación de estar leyendo algo que no era exactamente una historia de terror sino un retrato cruel de la crueldad entre adolescentes, y me parece que esa misma sensación es la que busca recuperar esta serie, que se permite además un ritmo de ocho capítulos para detenerse en lo que el film original dejaba afuera, en los pasillos del colegio, en las conversaciones de los padres, en la cocina donde Margaret White reza en voz alta, porque la novela de King siempre fue un libro coral y esta adaptación, por fin, parece dispuesta a darle a cada voz su propio aire.

““They’re all gonna laugh at you.””Carrie White, en la novela original de Stephen King

Quién es quién en esta Carrie

  • Summer H. Howell como Carrie White, la protagonista elegida tras un proceso de casting que incluyó a cerca de mil quinientas actrices jóvenes.
  • Samantha Sloyan como Margaret White, la madre cuya religiosidad extrema es, en los papeles, el primer campo de batalla de la historia.
  • Siena Agudong como Sue Snell, una de las piezas clave del grupo de chicas en el colegio.
  • Alison Thornton como Chris Hargensen, el lado más filoso del acoso adolescente.
  • Amber Midthunder como la profesora Desjardin, la adulta que todavía cree que se puede hacer algo.
  • Matthew Lillard como el director Grayle, la autoridad institucional del pueblo.
  • Rahul Kohli, Michael Trucco, Crystal Balint y Heather Graham como colaboradores habituales de Flanagan, en roles secundarios que el realizador suele usar para armar su propio universo.

La firma de Flanagan sobre King

Y acá me parece que está el otro gran asunto de la serie, porque Mike Flanagan no es un director cualquiera cuando se trata de adaptar a King, ya lo demostró con Gerald’s Game y con Doctor Sleep, la secuela de El resplandor, dos veces en las que se sentó frente al texto original con la decisión de respetar el libro sin traicionar su propio cine, y esta Carrie no parece ser la excepción, sobre todo si se tiene en cuenta que el propio Flanagan escribió la adaptación, dirigió el primero, el segundo, el séptimo y el octavo episodio, y le confió el resto de los capítulos a un equipo estable integrado por Kate Siegel, Axelle Carolyn, Kyra Sedgwick e Hiromi Kamata, una distribución de tareas que, leído desde acá, suena a un director que quiere controlar los puntos altos de la curva emocional sin descuidar el clima general de la serie, y por eso el anuncio oficial consigna que Stephen King participa como productor ejecutivo del proyecto, un detalle que en otros tiempos habría sido decorativo y que, en este caso, funciona como una manera de sellar el ida y vuelta entre la fuente y la adaptación.

La producción, a cargo de Amazon MGM Studios, llega además en un año con resonancia particular, porque se cumplen exactamente cincuenta años de la película que Brian De Palma dirigió en mil novecientos setenta y seis con Sissy SpaceK en el papel principal, una coincidencia que el marketing seguramente va a explotar y que, en lo personal, me sirve para pensar en cuántas veces se puede contar la misma historia sin que se gaste, una pregunta que cualquier lector de King se habrá hecho alguna vez, porque su literatura tiene esa costumbre de abrirse una y otra vez sin cerrarse del todo, y si esta Carrie logra sostener ese mecanismo, la vamos a pasar bien, pero si lo pierde, también, porque en el fondo lo que siempre terminó importando de esta novela no es la escena del baile ni el balde de sangre sino el instante anterior, ese en el que una chica decide que ya no va a bancar ni una cargada más.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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