La película de Batman que Affleck imaginó y que el mundo del cine nunca llegó a ver
Las memorias de Joe Manganiello abren la puerta a un guion perdido del universo DC: un thriller con Deathstroke, la Baticueva tomada y una pelea final calcada de un videojuego.

El sonido de la butaca cuando se apagan las luces y empieza la función a veces se parece al de abrir un libro que nadie había leído. Eso me pasó con Bloodlines: A Memoir, las memorias que Joe Manganiello acaba de poner en circulación y donde, casi como quien no quiere la cosa, destapa la carpeta más jugosa de su paso por el universo extendido de DC. Ahí adentro estaba guardada, prolijamente escrita a mano, la historia de la película de Batman que Ben Affleck soñó con escribir, dirigir y protagonizar, y que por una cadena de decisiones que todavía hoy duelen en los pasillos de Warner terminó transformándose en uno de los proyectos más codiciados y más frustrados de la última década.
Lo que cuenta Manganiello no es un punteo de rumores ni una lista de buenos deseos: es la descripción de un guion que existió, con principio, nudo y clímax. Affleck, según reconstruye el actor, imaginó la película como una versión superheroica de The Game, el thriller de David Fincher en el que un hombre descubre que toda su vida está siendo manipulada. En su adaptación, Deathstroke, el personaje que Manganiello había sido convocado a interpretar, llega a Gotham convencido de que Batman mató a su hijo. Esa obsesión lo lleva primero a la Baticueva, después a tomar como rehén a Alfred Pennyworth y, en uno de los giros más fuertes, a asesinar al comisionado Jim Gordon. La Baticueva como trinchera, la mansión Wayne como zona de guerra, la ciudad entera puesta en jaque por un mercenario con una cuenta pendiente.
Batgirl, un tren elevado y una pelea final con aroma a videojuego
El relato, siempre según el testimonio del actor, contemplaba además la aparición de una nueva Batgirl que se sumaba al Caballero Oscuro para enfrentar a Deathstroke. La pelea, contaba Manganiello, los dejaba a los dos al borde de la muerte y culminaba con una huida en un tren elevado, con la ciudad pasando de a oscuras por las ventanillas. Pero el plato fuerte, el momento que el propio Affleck le confirmó que tenía en la cabeza, estaba reservado para el final: un mano a mano entre Batman y Slade Wilson por las calles de Gotham, coreografiado y filmado a partir de la cinemática de Batman: Arkham Origins, el videojuego de 2013 cuya escena de apertura dirigió Tim Miller, el mismo que después se puso detrás de las cámaras de Deadpool.
De todos los renglones que se tacharon, ese es el que más me cuesta dejar pasar. Hay algo casi sagrado en la idea de Affleck sentado frente a un monitor mostrando secuencias de un videojuego para explicarle a su Deathstroke cómo quería que se sintiera el último round, y uno se queda con la certeza de que, si ese guion se hubiera rodado, hoy estaríamos hablando de una de las películas de Batman más arriesgadas de los últimos tiempos. El proyecto, claro, nunca se filmó. La versión de Batman que finalmente llegó a los cines fue The Batman, en 2022, con Robert Pattinson como protagonista y Matt Reeves en la dirección, mientras que en el universo que ahora conducen James Gunn y Peter Safran el personaje se reencaminó hacia The Brave and the Bold y una anunciada The Batman Part II. Manganiello, mientras tanto, tuvo que conformarse con ver su Deathstroke en algún fotograma suelto de la Liga de la Justicia y con la promesa, siempre postergada, de que el mercenario volverá. Por ahora, la película que pudo ser y no fue vive nada más que en estas memorias y, para los que somos capaces de leerlas con los ojos bien abiertos, en esa sala imaginaria donde todavía no se apagaron las luces.
- La concibió Affleck como una versión superheroica de The Game, el thriller de David Fincher.
- Deathstroke iba a la Baticueva, tomaba como rehén a Alfred y mataba al comisionado Jim Gordon.
- Sumaba una nueva Batgirl y un escape en tren elevado tras una pelea al borde de la muerte.
- El clímax era un mano a mano Batman contra Deathstroke inspirado en la cinemática de Batman: Arkham Origins (2013), cuya apertura dirigió Tim Miller.
- Manganiello había sido elegido para Slade Wilson; el proyecto se canceló y el personaje quedó en el freezer del universo DC.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Brad Pitt Triunfa con Película Avant-Garde: Tres Premios Oscar en su Haber


