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La regla 1-1-1-1: la fórmula del budín cuatro cuartos que ordena la pastelería doméstica

Una técnica basada en el peso de los huevos que iguala azúcar, manteca y harina permite preparar un budín húmedo sin recurrir a medidas fijas y admite múltiples variantes.

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Tobías RinaldiEconomía y mercados · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Una fórmula basada en proporciones iguales para los cuatro ingredientes principales se posicionó como uno de los recursos más utilizados en la pastelería casera: el budín cuatro cuartos, cuya lógica consiste en repetir el peso de los huevos sin cáscara en el azúcar, la manteca y la harina. El resultado es una masa húmeda y tierna que admite variantes sin alterar la estructura básica.

El método parte de una premisa sencilla: no existen cantidades distintas a memorizar, ya que los cuatro componentes principales pesan exactamente lo mismo. El punto de referencia son los huevos, pesados una vez que se les retira la cáscara, y ese número se replica para los tres ingredientes restantes. La proporción se ajusta de manera automática a cualquier tamaño de huevo, lo que vuelve innecesario consultar medidas fijas cada vez que se prepara la receta.

Por qué se llama cuatro cuartos

El nombre refleja con precisión la distribución: el total de la preparación se divide en cuatro partes iguales, una por cada ingrediente. Cuatro huevos medianos suelen pesar alrededor de doscientos gramos sin cáscara, con lo cual la receta lleva esa misma cantidad de azúcar, manteca y harina. Si los huevos pesan ciento ochenta gramos, todos los demás componentes siguen ese valor sin necesidad de ajustar manualmente.

El procedimiento, paso a paso

  • Batir la manteca, que debe estar blanda pero no derretida, junto con el azúcar hasta obtener una crema clara y esponjosa, paso fundamental para incorporar aire a la mezcla.
  • Añadir los huevos de a uno, preferiblemente a temperatura ambiente, para favorecer su integración.
  • Incorporar la harina al final con movimientos suaves y sin batir en exceso, ya que un batido prolongado desarrolla el gluten y endurece la miga.
  • Optar por harina leudante para simplificar el proceso, o por harina común con polvo de hornear agregado.
  • Perfumar la preparación con esencia de vainilla, ralladura de limón o ralladura de naranja.

Una vez asimilada la proporción, la receta permite incorporar chips de chocolate, nueces, almendras, frutas secas o una porción de cacao sin modificar la fórmula original. Para el acabado, el budín admite azúcar impalpable espolvoreada o un glasé cítrico, e incluso es posible obtener una versión marmolada separando una porción de la masa y mezclándola con cacao antes de volcarla en el molde. La ventaja operativa de esta fórmula radica en que, con recordar que todo parte del peso de los huevos y que los otros tres ingredientes igualan esa cifra, la preparación queda resuelta sin necesidad de recurrir a la receta.

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Tobías RinaldiEconomía y mercados

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