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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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La serie de Carrie que se lee entre líneas: la literatura como acto de rebeldía y un guiño que conecta con El Exorcista

La nueva adaptación televisiva de la novela de Stephen King construye su arco a partir de libros censurados y deja una pista sobre el próximo filme de su creador, previsto para 2027.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La serie de Carrie que se lee entre líneas: la literatura como acto de rebeldía y un guiño que conecta con El Exorcista

La pantalla del televisor queda a oscuras un instante antes de que arranque el segundo episodio y, cuando vuelve la luz, ya estamos otra vez metidos adentro del instituto, con esa luz fluorescente que no perdona a nadie. Pero lo que más llama la atención de esta nueva versión de Carrie no es la sangre en el balde ni el bullying en el vestuario: es la cantidad de libros que la protagonista se lleva puestos en la mochila. La serie, basada en la novela de Stephen King, usa la lectura como motor narrativo y, de yapa, se permite dejar un guiño que conecta directamente con el próximo proyecto cinematográfico de su director.

Summer H. Howell interpreta a una Carrie que fue educada en casa toda su vida por su madre, Margaret White (Samantha Sloyan), una fanática religiosa que le mantuvo vedado cualquier acceso al mundo exterior. Cuando por fin llega al colegio, intenta acercarse a sus compañeros citando una frase de El pajarito blanco, de J. M. Barrie: "¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?". Nadie entiende la referencia, claro, porque nadie leyó lo mismo que ella.

Los cinco libros que Carrie elige como bandera

  • El cuento de la criada, de Margaret Atwood.
  • Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey.
  • Sé por qué canta el pájaro enjaulado, de Maya Angelou.
  • Buscando a Alaska, de John Green.
  • Anoche en el Telegraph Club, de Malinda Lo.

El orientador Peter Morton, a quien Tim Bagley le cuaja un personaje entrañable y algo perdido, la lleva hasta la biblioteca escolar y la deja elegir. Ella se decide por esos cinco títulos, y yo, mientras la miraba pasar las páginas con esa cara de quien descifra un mapa, no podía dejar de pensar en que todos habían sido objeto de intentos de censura en colegios norteamericanos por tocar temas como la sexualidad, el racismo, la libertad individual o el cuestionamiento de la autoridad. Exactamente lo que Margaret White intenta mantener lejos de su hija. Leer, en esta serie, termina siendo un acto de rebeldía.

El guiño a El Exorcista que no es decoración

Alrededor del minuto 31 del segundo episodio, otra estudiante aparece leyendo El Exorcista en la biblioteca. El detalle parece menor, pero no lo es: el director de la serie tiene en producción El Exorcista: Mártires, una nueva entrega de la franquicia con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor, prevista para llegar a los cines en marzo de 2027. Carrie se mira así con su propio creador, como si la protagonista estuviera husmeando entre los estantes lo que el director todavía no terminó de rodar.

Yo salí de la función con la sensación de que esta Carrie no se termina cuando empieza el baile de graduación, sino mucho antes, en el momento en que una chica criada entre rezos se anima a abrir un libro prohibido y se da cuenta de que adentro hay un mundo entero que su madre no puede controlar. Esa es, para mí, la apuesta más interesante de la serie: hacer de la lectura un acto de insurrección diaria, de esos que no hacen ruido pero terminan cambiando todo.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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