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Martes, 6 de octubre de 2026
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Las Charas, una estancia donde las ballenas te miran desde la costa y las ovejas se fueron a otra parte

A 50 kilómetros de Puerto Madryn, una estancia fundada en 1924 abrió la tranquera de sus 7.328 hectáreas para mostrar fauna, estepa y los acantilados del golfo Nuevo. Hay paseos de medio día y jornadas completas, con navegación opcional.

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Franco VillalbaDeportes · · 2 min de lectura
Las Charas, una estancia donde las ballenas te miran desde la costa y las ovejas se fueron a otra parte

Cuenten con la ironía: si uno quiere ver ballenas, lo mandan a una estancia. Y no a cualquier estancia, sino a Las Charas, un caserón de la Península Valdés que en 1924 vio ovejas y ahora ve turistas. La paradoja es simpática: las dejaron ir a todas para que la estepa se recuperara, y ahora reciben gente que paga por mirarlas desde afuera.

El dato clave es la ubicación: 50 kilómetros de Puerto Madryn por asfalto y después cinco kilómetros de tierra hasta el casco. Guillermo Paats, el que maneja la lapicera del turismo, calcula entre 35 y 40 minutos para el primer tramo. Después el arroz enpieza a complicarse, y el camino pide paciencia.

Qué se hace y cuánto cuesta

La estrella del lugar es la Bahía de las Ballenas, sobre el golfo Nuevo. Desde la costa se hacen caminatas con guías naturalistas que explican el paisaje y, de paso, señalan restos óseos de ballenas que ya formaron parte del paisaje. Para los que quieren la versión larga, está Costa de Gigantes: salida a las 8.30, regreso cerca de las 16, observación desde tierra, caminata y navegación opcional en Puerto Pirámides. El programa corre hasta el 15 de octubre.

  • Costa de Gigantes (sin navegación ni entrada a Península Valdés): adultos 225.000 pesos, menores de 12, 185.000.
  • Navegación opcional en Puerto Pirámides: 195.000 por adulto, 50% de descuento para menores de 12. No incluye almuerzo.
  • Recorrido hasta la colonia de lobos marinos: entre cuatro y cinco horas, con acantilados de unos 15 metros. Se puede seguir en la casa principal con almuerzo o té mirando el golfo.
“Sacamos los alambrados que dividían la hacienda para que vuelva la vegetación autóctona.”Guillermo Paats, encargado de gestión turística de Las Charas

La otra actividad fuerte es la caminata hasta una colonia de lobos marinos que se puede ver todo el año. El sendero llega hasta unos acantilados de unos 15 metros, con vista y vértigo. Después, si el cuerpo lo permite, la jornada termina en la casa principal con un almuerzo o una merienda con el golfo de fondo. La fundación data de 1924 y la superficie alcanza las 7.328 hectáreas. Ya no quedan ovejas ni alambrados de hacienda, según cuenta Paats: los sacaron para que la estepa se recomponga solita, como debe ser.

Antes de ir, el que sabe recomienda vestirse en capas, llevar calzado de trekking, gorra, anteojos de sol y protector solar. También aclara que algunas pendientes pueden complicarle el día a quien tenga movilidad reducida. Aviso al margen: no es plan para ojazos, es plan para pantalón largo y buen abrigo.

La que viene, la cita queda abierta: Península Valdés, golfo Nuevo, ballenas mirando desde la costa y un casco de estancia que espera con el té servido. Habrá que ver si el clima y la marea hacen el resto.

FV
Franco VillalbaDeportes

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