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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone seis pieles distintas en Amores inesperados

La nueva serie de Disney+, escrita y dirigida por Marcos Carnevale, muestra al actor detrás de las caracterizaciones humorísticas: un ladrón, un enfermero, un mozo, un empleado de peaje, un profesor de tenis y un hombre solo en las fiestas, seis personajes atravesados por el amor en seis capítulos independientes.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone seis pieles distintas en Amores inesperados

Lo primero que se escucha cuando uno se acomoda en la sala, antes de que arranque el primer capítulo, es la risa característica de Martín Bossi, esa que el público argentino reconoce de memoria después de décadas de teatro y televisión. Pero la sorpresa empieza enseguida: la risa se apaga, el volumen baja, y lo que aparece en pantalla es un Bossi al que no estamos tan habituados. Un tipo de traje oscuro, con la mirada perdida, que habla bajito y sostiene un vaso como si le pesara. La serie se llama Amores inesperados, se estrena en Disney+ y propone un ejercicio que para Bossi fue casi una terapia: dejar durante seis episodios el ropaje de imitador y meterse en la piel de seis personajes que nada tienen que ver con sus conocidos retratos humorísticos.

El recorrido lo pensó Marcos Carnevale, que escribió y dirigió los seis relatos. Cada capítulo funciona como una historia cerrada, con su propio tono y su propio ritmo. El amor es el hilo conductor y, según dijo el propio Bossi, la elección fue casi una declaración de principios: en un momento donde las plataformas se inclinan por el suspenso y la violencia, apostar por historias sentimentales fue, en sus palabras, un respiro.

Seis personajes, seis formas de enamorar

  • Un ladrón que vive una historia de amor obsesivo.
  • Un enfermero que se cruza con alguien en el momento menos pensado.
  • Un mozo que termina envuelto en un romance imposible.
  • Un empleado de peaje que vive un encuentro fugaz y desesperado.
  • Un profesor de tenis que se enfrenta al peso de lo que sintió.
  • Un hombre atrapado en un departamento durante las fiestas, lidiando con el amor temido.

El elenco acompaña a Bossi capítulo a capítulo, y aparecen nombres que el público tiene muy presentes. Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández se van rotando en distintas historias y le dan al proyecto una densidad actoral que se nota. Lo más interesante, y se lo digo porque uno lo percibe capítulo tras capítulo, es ver a un actor que se hizo conocido imitando a otros personajes públicos aquí obligado a construir, desde cero, cuerpos, voces y psicología para cada uno de los seis roles.

“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo soy esos personajes.”Martín Bossi

Esa frase, que él repite con la media sonrisa que le es propia, condensa un poco el método y un poco la provocación. Bossi cuenta que sus propios profesores de teatro le marcaron que internalizarse hasta ese punto era demasiado, que la frontera entre el actor y el personaje se le borra. Lo que en otro contexto sería un problema, acá se transformó en motor de la serie. Y hubo otro consejo, ése de los que a uno le quedan dando vueltas, que le dio Graciela Borges y que él tomó como bandera: enano, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa. La búsqueda de la incomodidad fue, según Bossi, lo que le permitió moverse por registros que hasta ahora había dejado en el tintero.

El rodaje fue episodio por episodio, y la diferencia entre los tres capítulos de tono más y los tres de carga dramática más fuerte se sintió en el set. Bossi contó que los fueron más llevaderos, mientras que los de mayor peso emocional le exigieron semanas de preparación sostenida. La serie se filmó hace cuatro años y llega ahora a Disney+, una demora que, por lo que se ve en pantalla, no le hizo perder potencia. Sobre el escenario y el promedio, lo que más me llamó la atención, y se lo cuento a un chico que se está acomodando en la sala con el control remoto en la mano, es ver a un artista conocido por hacer reír entregado a historias donde la sonrisa aparece recién sobre el final, y a veces ni siquiera aparece. Eso, en un actor como Bossi, es casi una declaración de amor por el oficio.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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