Maternidad compartida: el método ROPA les permite a dos mujeres ser parte activa del mismo embarazo
La técnica de reproducción asistida reparte roles entre quienes aportan los óvulos y quienes gestan al bebé. Una pareja argentina cuenta cómo fue recorrer ese camino y por qué la decisión se toma entre las dos, con el acompañamiento médico.

Yo sé que suena a película, pero te juro que es real: hay una manera de tener un hijo en la que las dos mamás ponen el cuerpo. Se llama método ROPA y, para mí, lo más lindo que tiene es que la decisión de quién hace qué se charla en serio, sin apuro y entre las cuatro paredes del consultorio, con mate de por medio. Te lo cuento con calma, porque vale la pena entenderlo.
Qué es el método ROPA y cómo se hace
Para empezar, vale la pena ordenar las siglas: Recepción de Ovocitos de la Pareja. En criollo, lo que se hace es tomar los óvulos de una de las mujeres, fecundarlos en un laboratorio con semen de un donante y colocar el embrión en el útero de la otra. Una pone la materia prima y la otra lleva adelante el embarazo. Las dos participan, las dos son mamás desde el primer día.
Quién pone los óvulos y quién gesta: una decisión de a dos
Ahora bien, ¿cómo se decide quién hace cada cosa? Acá es donde la cosa se pone interesante. El especialista en medicina reproductiva Agustín Pasqualini, al que recurrí mientras preparaba esta nota, me lo explicó así: por un lado están los deseos de cada una, o sea cómo quieren vivir la maternidad; por el otro, lo que dice el cuerpo. En la mujer que dona los óvulos se miran la edad y la reserva ovárica; en la que va a gestar, se revisan la salud general, la historia ginecológica y las condiciones del útero. Si las dos están en condiciones de hacer cualquiera de los dos roles, la elección es pura charla de pareja.
La experiencia de Pamela y Mariana
Para entender cómo se vive esto en la vida real, me senté a charlar con Pamela Visciarelli y Mariana Blanco, una pareja de Buenos Aires que llegó al método ROPA después de varios intentos que no habían funcionado. Fue su propia médica, Liliana Blanco, la que les propuso probar este camino: ella le había dicho que Pamela podía aportar los óvulos y que Mariana podía gestar, algo que dio vuelta la frustración que arrastraban.
Juana y Eva, las dos maternidades vividas por las dos
Antes del tratamiento, Pamela y Mariana ya tenían algo charlado: por la diferencia de edad, querían que Mariana fuera la primera en pasar por un embarazo. Con ROPA nació Juana. Dos años más tarde, le tocó a Pamela gestar a Eva. Los dos embarazos llegaron al primer intento, en la primera transferencia de cada tratamiento. Cuando me lo contaron, las dos se reían como si todavía no lo pudieran creer.
Lo que también me quedó dando vueltas de la charla es esto: mientras Mariana estuvo embarazada de Juana, a Pamela le tocó explicar más de una vez, en la calle, en la cola del súper, en la sala de espera del pediatra, que ella también era la mamá. No era un capricho: era la realidad. Para ella, el día que nació Juana fue el momento en que pudo reconocerse como madre sin necesidad de haber atravesado un embarazo propio, algo que, según me dijo, le cambió la cabeza para siempre.
Hoy, mirando para adelante, Mariana me dijo que lo que más le gustaría mañana es empezar a pensar en la primaria, y eso es justamente lo que viene para ellas.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La depresión puede acelerar la aparición de enfermedades crónicas, según un estudio

Cómo es la “caminata del gorila”, el ejercicio que es tendencia para ganar masa muscular y mejorar el equilibrio

