Jueves, 10 de septiembre de 2026
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Morosidad en el sistema financiero: mujeres jóvenes concentran el mayor incumplimiento y la deuda promedio supera los 987 mil pesos

Un informe del Centro de Estudios de la Ciudad advierte que el 38,25% de las mujeres de hasta 25 años con créditos activos no puede cumplir con sus pagos. San Luis, Chaco y Catamarca encabezan el ranking provincial, mientras que en municipios chicos de Buenos Aires la deuda en mora promedio trepa hasta 3,38 millones de pesos.

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Ayelén HerreraEnergía y minería · 10 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Un total de 784.172 mujeres de hasta 25 años mantienen deudas activas en el sistema financiero argentino y, dentro de ese universo, 311.087 registran atrasos en sus pagos. Así lo revela el Mapa de la Deuda elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad con datos a julio de 2025, que muestra que la tasa de morosidad de ese segmento alcanza el 38,25% a nivel nacional, más del doble del promedio general de 17,94% que registra el conjunto del sistema. La cifra, presentada por el organismo en su último informe, describe un fenómeno con perfil propio: se trata del grupo etario con mayor incumplimiento relativo dentro del universo femenino, con una incidencia que supera ampliamente la media del sistema y que, según los analistas, responde a una combinación de ingresos iniciales más bajos, mayor precariedad laboral y créditos otorgados sin historial crediticio suficiente.

El mapa provincial: San Luis, Chaco y Catamarca al frente

El relevamiento desagregado por distrito muestra que la problemática no se distribuye de manera homogénea. San Luis lidera el ranking con una tasa de morosidad del 46,35% para mujeres de hasta 25 años, seguida por Chaco con 43,73% y Catamarca con 42,83%. También superan la media nacional del segmento San Juan (42,29%), La Rioja y Corrientes (41,94% cada una), Santa Cruz (41,67%), la provincia de Buenos Aires (40,47%) y Chubut (39,95%). En el extremo opuesto aparecen Neuquén, con la tasa más baja del país ubicada en 30,03%, y La Pampa con 31,65%. El contraste entre jurisdicciones muestra que, en algunas provincias, casi una de cada dos mujeres jóvenes con deudas activas no logra mantenerse al día con sus obligaciones.

Municipios bonaerenses con cifras extremas

  • Pila: 65,18% de morosidad y deuda promedio en el segmento de 1.750.000 pesos.
  • General Lavalle: 63,53% de incumplimiento sobre el total de mujeres jóvenes con créditos.
  • Castelli: 62,06% de morosidad y deuda en mora promedio de 3.380.000 pesos, el monto más alto del país para el grupo bajo análisis.
  • General Pueyrredón, Tandil y Bahía Blanca, en el otro extremo, exhiben tasas sensiblemente menores dentro de la provincia de Buenos Aires.

El tamaño de la deuda y el peso relativo en el sistema

En términos de montos, la deuda promedio del total de mujeres jóvenes con créditos activos se ubica en 1.020.000 pesos, mientras que entre quienes están en mora ese número desciende a 987.660 pesos, un dato que, según los autores del informe, sugiere que las deudas más chicas son también las más difíciles de sostener en contextos de ingresos bajos y mayor volatilidad laboral. Aun así, en municipios como Castelli el monto en mora promedio trepa hasta 3.380.000 pesos, una cifra que casi cuadruplica la media nacional del segmento y que pone de relieve la heterogeneidad interna dentro del conurbano y el interior bonaerense.

En el agregado, la deuda en mora de las 311.087 mujeres jóvenes suma 307.248 millones de pesos, una cifra equivalente al 1,78% de la mora total del sistema financiero, que en julio de 2025 alcanzó los 17,23 billones de pesos. La lectura de los especialistas consultados por el Centro de Estudios de la Ciudad es que, pese a la alta incidencia relativa, el segmento tiene un peso acotado en el stock total de incumplimiento, dado que se trata de créditos de menor monto individual y de personas que, en muchos casos, recién se incorporan al mercado de crédito formal. Para los hogares alcanzados por esta situación, el impacto suele traducirse en la imposibilidad de acceder a nuevos financiamientos, en la pérdida de beneficios en comercios y en tasas más altas en futuras operaciones, lo que en la práctica tiende a encarecer y restringir el crédito disponible en el mediano plazo.

AH
Ayelén HerreraEnergía y minería

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