Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Ocho de cada diez argentinos admiten que les preocupa quedarse sin empleo, según un relevamiento regional

Un estudio de Randstad sobre 4.600 trabajadores y especialistas de recursos humanos de cinco países de América Latina muestra que el temor a la desocupación lleva a la mayoría a aferrarse a su puesto actual, aunque las condiciones no sean las mejores.

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Ayelén HerreraEnergía y minería · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

El 80% de los trabajadores argentinos consultados reconoce que le preocupa quedarse sin empleo, un porcentaje que ubica al país en el primer puesto entre las cinco naciones relevadas por Randstad. La encuesta abarcó a 4.600 personas de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, e incluyó tanto a empleados en relación de dependencia como a especialistas en recursos humanos.

La estabilidad aparece como el atributo más valorado por quienes conservan su puesto: el 54% la sitúa en el primer lugar, por encima del clima laboral (25%) y de las posibilidades de crecimiento (11%). Ese comportamiento responde a una tendencia que en la jerga de Recursos Humanos se conoce como "job hugging", es decir, el abrazo al puesto propio como estrategia para evitar los riesgos de un cambio en un mercado percibido como hostil.

Una parálisis que se mide en cifras

El 35% de los encuestados admite que siente miedo al momento de buscar otro trabajo. Entre quienes manifiestan ese temor, el 27% señala que le preocupa ingresar a una empresa y quedar expuesto a recortes o despidos poco después; el 20% desconfía de encontrar ofertas estables dentro de su sector; y el 19% menciona la inestabilidad global como freno. La pérdida de beneficios acumulados por antigüedad también opera como factor de retención.

La consecuencia es una parálisis que las cifras vuelven visible: el 79% de los argentinos piensa en cambiar de trabajo, pero el 57% se limita a mirar ofertas sin llegar a postularse. Además, el 75% siente que su carrera está estancada, el registro más alto entre todos los países relevados.

“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina

Ruiz agregó que incluso quienes se muestran abiertos a nuevas oportunidades mantienen la estabilidad como condición prioritaria al evaluar cualquier propuesta que llegue desde el mercado.

Inteligencia artificial y falta de reconversión

Patricio Navarro Pizzurno, consultor de recursos humanos, advirtió que conviven expectativas catastróficas que a veces no se condicen tanto con la realidad, pero que igualmente alimentan el efecto del "job hugging". El consultor señaló que la inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado laboral y que la falta de capacitación interna para reconvertir perfiles profundiza el temor existente. En ese marco, agregó, parte de la fuerza laboral termina aceptando condiciones económicas o laborales que no considera adecuadas. Las soporta, según su explicación, porque percibe que la alternativa puede ser peor.

Para el lector asalariado argentino, la lectura práctica es directa: la estabilidad se transformó en el bien más preciado del mercado de trabajo local, y ese apego al puesto propio redefine desde la búsqueda de empleo hasta la negociación salarial, al punto de condicionar qué ofertas se aceptan, en qué condiciones y a qué costo en términos de desarrollo profesional.

AH
Ayelén HerreraEnergía y minería

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