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Viernes, 2 de octubre de 2026
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París lo aguantó Donnarumma y Francia lo perdió Upamecano: Italia se trajo un punto que vale oro

Olise rompió el cero con un zurdazo que besó el travesaño, Bastoni respondió con una corrida de cazador y el arquero italiano sostuvo el 1-1 con cuatro mano a mano brutales. La noche en el Stade de France dejó a un local con diez y a un visitante que sigue sin perderle pisada a nadie en la Nations League.

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Franco VillalbaDeportes · · 3 min de lectura
París lo aguantó Donnarumma y Francia lo perdió Upamecano: Italia se trajo un punto que vale oro

Otra vez Donnarumma. Y otra vez los franceses preguntándose cómo carajo le hacen un gol a este muchacho que parece tener las manos pegadas con La Gotita. El 1-1 entre Francia e Italia en el Stade de France por la tercera fecha del grupo A de la Nations League se explica por dos nombres propios: un arquero que tapó todo lo que le tiraron y un defensor que se animó a jugar de nueve cuando nadie lo esperaba.

Cómo se rompió el cero

Francia había hecho los méritos, eh. Manejó la pelota como quiso durante los primeros veinte minutos (sesenta y dos por ciento de posesión, para los amigos de los números), pero chocaba contra un muro con guantes. Hasta que Fagioli se pasó de vivo con Cherki cerca del área, Cherki la tocó cortita y Michael Olise sacó un zurdazo que se Besó el travesaño antes de meterse. Golazo de los que uno mira tres veces en la tele.

Hasta ahí, todo lógico. Francia arriba, Italia buscando acomodarse y Donnarumma firmando otra noche para el archivo. Pero el fútbol tiene esas ironías que tanto me gustan: el empate italiano no nació de una jugada de pizarrón ni de un centro desde la derecha, sino de un pase filtrado de Rabiot hacia Da Cunha que interceptó Alessandro Bastoni como si fuera un nueve de toda la vida. El defensor del Inter avanzó, vio el espacio y la cruzó con la zurda al rincón. Golazo también, y de los que le dan sentido a esto.

La noche de los arqueros

Porque si algo dejó este partido fue la certeza de que los dos equipos tienen a uno de los mejores arqueros del mundo bajo los tres palos. Del lado italiano, el Mago Donnarumma se disfrazó de muralla: le sacó un disparo a Doué al arranque del complemento, se comió el rebote de Dembélé con los dientes, desvió otro intento de Olise y, a ocho del final, voló para mandar al córner un remate de Camavinga que se metía en un ángulo. Cuatro mano a mano, cuatro respuestas.

Del otro lado, Maignan también se hizo notar. En la primera mitad le sacó sobre la línea un cabezazo a Kean que ya se cantaba gol, y después mandó al córner otro testazo del mismo delantero cuando el partido estaba igualado. La diferencia es que al francés lo desbordaron en un par de pelotas que Donnarumma, en el arco de enfrente, jamás perdonó. Detalle no menor.

El final caliente

El tramo final fue un queso gruyere, como diría mi vieja. Upamecano, que venía haciendo un partido correcto, se mandó un forcejeo con Kean que le valió la segunda amarilla y dejó a Francia con diez. Italia olió sangre y se fue con todo: una llegada de Barella, una proyección de Calafiori cuyo pase atrás estuvo a milímetros de encontrar a Kean para el segundo. No entró. El 1-1 quedó sellado.

Resumen para el hincha neutral: Francia mereció un poco más por el volumen de juego, pero no por las situaciones. Italia se repuso de un primer tiempo flojo, se llevó un puntazo de París y se mantiene como una de las selecciones más duras de romper en este torneo. Donnarumma, otra vez, fue el dueño de la noche. La que viene: cuarta fecha de la Nations League, con Francia visitando a Israel y Italia recibiendo a Bélgica. Dos paradas bravas para dos equipos que, por ahora, no pierden pisada.

FV
Franco VillalbaDeportes

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