Portugal pasó por arriba a Dinamarca y sigue como único líder: el grupo que no le sobra nada
Con un primer tiempo que arrancó como una siesta y terminó como una final, la selección lusa se llevó tres puntos vitales de Copenhague. El 4-2 dejó a Ronaldo en Madrid y al equipo de Jorge Jesús con puntaje ideal en la zona.

Arrancamos con la ironía de turno: cuando un equipo se va al entretiempo con la sensación de que ya lo ganó y vuelve al segundo tiempo con la misma cara de dormido, lo que suele pasar es que termina pidiendo la hora. Portugal no. Portugal se comió a Dinamarca en Copenhague, se acomodó con el 4-2 y se fue de Dinamarca con el ticket a la siguiente escala de la Nations League en el bolsillo. Nueve puntos sobre nueve posibles, liderazgo absoluto del Grupo D y un mensaje para todos: cuando aparece el nombre propio, aparece el gol.
El desarrollo fue tan curioso como contundente. Los de Jorge Jesús se adelantaron con el tanto de Cancelo y la aparición de Gonçalo Ramos, que otra vez tuvo que calzarse el traje de nueve que suele usar el Bicho. Parecía partido liquidado. Parecía baile. Pero claro, en estas cosas modernas del fútbol, los partidos no se ganan hasta que el árbitro pita tres veces, y Dinamarca lo sabía mejor que nadie.
Los veinte minutos del susto
Ahí se plantó el local. Damsgaard y Hojlund, un pibe que encima se animó a imitar el salto y el grito del propio Ronaldo como un homenaje a la distancia, clavaron el empate parcial. Doble cachetazo al orgullo portugués. La cabeza del banco luso debe haber tenido un cortocircuito en ese instante: ver cómo se te escapa un partido que tenías muerto es una sensación que a los europeos les suele caer pesada.
Pero el seleccionado portugués no se llama Portugal por casualidad. Tiene recambio, tiene banco, tiene variantes. Vitinha y Joao Felix, cuando el reloj empezó a correr de verdad, sellaron el 4-2 con una frialdad impropia de un partido que estaba ardiendo. La segunda parte fue un examen de carácter y los muchachos de Jorge Jesús aprobaron con nota.
El show paralelo: Ronaldo, el avión y el jefe técnico
Mientras la pelota rodaba en tierras danesas, en Madrid aterrizaba un avión privado con el capitán a bordo. Cristiano, a sus cuarenta y uno, decidió pegar el portazo a la concentración y volverse, dicen que cansado de las formas de Jorge Jesús, el mismo que lo bancó en Al-Nassr. Una historia con más capítulos que una novela por entregas, donde el DT ya avisó en conferencia que acá no hay jerarquías, ni siquiera cuando el nombre del diez pesa como pesa.
Lo concreto: el crack se quedó afuera, el equipo respondió en la cancha y los puntos se sumaron igual. A veces el fútbol tiene esa crueldad de mostrarte que se puede ganar sin vos, aunque seas el más grande. Y a veces también tiene la bondad de demostrarte que el grupo tiene el carácter suficiente para bancar el quilombo interno.
La que viene: nueva fecha de la Nations League en el horizonte inmediato, con Portugal buscando estirar la racha. Si te lo perdiste, agendá: este conjunto tiene con qué. Y si te lo preguntás, sí, da gusto ver a un equipo que resuelve en el momento justo. La fecha que viene la cuenta, promete.
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