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Río de Janeiro, la ciudad que mira al mar desde arriba: miradores, obras y sabores para armarle el viaje

Un recorrido por los dos miradores que definen la silueta carioca, el puerto que se reinventó después de los Juegos Olímpicos y tres mesas donde la geografía entra por la ventana. Embratur confirma que Río se lleva más de un tercio de las reservas internacionales que llegan a Brasil.

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Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El primer ruido que se escucha cuando uno baja del avión en Río de Janeiro no es un ruido, es una mezcla: el rumor del Atlántico cruzando Copacabana, el murmullo del bosque que trepa por el Corcovado y, sobre todo, ese zumbido permanente de la ciudad que nunca se detiene. Esa postal sonora se completa cuando uno se sube a un mirador, porque desde arriba es donde se entiende de una vez por todas por qué la llamaron la Ciudad Maravillosa. Y para quienes estén pensando en armarle una visita, hay dos paradas obligatorias que conviene reservar con tiempo: el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar.

El Cristo Redentor, con obras y cupos reducidos hasta mayo de 2027

El primero se planta en la cima del Corcovado, dentro del Parque Nacional da Tijuca, a 700 metros sobre el nivel del mar, y desde ahí la panorámica es una sola: la laguna Rodrigo de Freitas, las playas, los morros y la bahía de Guanabara entran en un mismo cuadro. Eso sí, hay un dato operativo que cambia los planes del viajero desprevenido: las escaleras mecánicas del monumento están en obras hasta mayo de 2027, el tramo final exige subir 80 escalones a pie y el cupo diario se redujo a la mitad, de modo que la reserva anticipada se vuelve imprescindible. El acceso en tren cuesta 26 dólares.

El Pan de Azúcar, en bondinho y con escalas en el Morro da Urca

El Pan de Azúcar se sube distinto: en los famosos bondinhos, esos teleféricos que hacen escala en el Morro da Urca antes de coronar los 396 metros de altura. Una vez arriba, la perspectiva cambia y aparecen Botafogo, Copacabana y la bahía de Guanabara como si fueran una maqueta vista desde un avión.

El Boulevard Olímpico y el puerto que se reinventó

Pero Río no se agota mirando hacia arriba ni tirada en la arena. Bajando un cambio, la zona portuaria concentra la renovación urbana más fuerte de los últimos años, esa que transformó el frente costero a partir de los Juegos Olímpicos de 2016. Hoy el Boulevard Olímpico es un paseo peatonal lleno de museos e intervenciones artísticas, y en la Praça Mauá brilla el Museu do Amanhã, inaugurado en 2015 con diseño del arquitecto Santiago Calatrava, cuya propuesta gira en torno al futuro del planeta, la sustentabilidad y el cambio climático. Es un recorrido que invita a pensar, con la ciencia como hilo conductor, en las consecuencias de las decisiones que tomamos hoy.

Tres mesas para probar Río con la geografía entrando por la ventana

  • Xian, en el centro: un rooftop con cocina asiática y japonesa y vista abierta a la ciudad.
  • L'Étoile, en Leblon, sobre Avenida Niemeyer con acceso directo al Atlántico: cocina francesa bajo la conducción del chef Jean Paul Bondoux, vinculado al restaurante desde 2014.
  • Bene, en el mismo sector: pastas, pescados y mariscos con acento italiano.

Los números terminan de confirmar lo que la calle ya muestra: según Embratur, el estado de Río de Janeiro concentró el 38% de las reservas aéreas internacionales emitidas con destino a Brasil durante el primer trimestre de 2026, con un crecimiento del 14% respecto del mismo período del año anterior. O sea, más de un tercio de los turistas internacionales que eligen Brasil hoy eligen Río, y eso, en un país que tiene mucho para elegir, dice bastante. Quienes estén pensando en sumarse a esa corriente, conviene tener en cuenta tres claves que se repiten en la conversación con quienes ya fueron: las obras en el Cristo Redentor obligan a reservar con anticipación, el Pan de Azúcar merece al menos una tarde completa y el Museu do Amanhã se banca la fila larga. Después, sentarse en una mesa de Leblon con el Atlántico como telón es el cierre perfecto para entender por qué esta ciudad sigue robándole el corazón a quien la visita.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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