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Roronoa Zoro, el pirata que lleva el eco de un corsario cruel y la sombra de un justiciero enmascarado

El segundo espada de los Mugiwara debe su nombre a una mezcla improbable: el sonido de un filibustero francés del siglo XVII y la huella cultural del Zorro, el héroe de capa y antifaz que atraviesa un siglo de pantallas. Una historia de hallazgos, violencias y casualidades sonoras.

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Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A veces uno entra a una sala esperando una clase de historia y termina recibiendo, sin querer, una clase de cultura pop. Eso me pasó mientras investigaba este tema: cada puerta que abría me llevaba a un pasillo distinto, a un siglo diferente, a una sala de cine o a la cubierta de un barco lleno de hombres con sombreros ridículos. Y en el medio de todo eso, firme como un mascarón de proa, estaba Roronoa Zoro, el espadachín que se duerme en los momentos menos oportunos y que, sin embargo, carga sobre los hombros uno de los nombres más curiosos que dio el manga contemporáneo.

Lo primero que hay que decir es que el nombre de Zoro no sale de un solo lugar. Es una construcción de dos partes, una especie de rompecabezas fonético que el autor Eiichiro Oda armó casi como quien elige un buen whisky: probando, mezclando y quedándose con lo que sonaba bien. Por un lado está el sonido, por el otro está la imagen. Y las dos fuentes que eligió son, cuanto menos, opuestas.

La primera pista: un enmascarado que lleva más de un siglo en pantalla

La referencia más visible, la que el propio doblaje al español confirmó sin pudor, es El Zorro. Oda toma de ahí el eco del personaje, el arquetipo del espadachín que defiende al débil y se esconde detrás de una máscara. El Zorro nació en 1919, en un relato publicado en una revista pulp estadounidense, y al año siguiente ya tenía su primera película. Desde entonces, no paró: más de cincuenta producciones entre cine, televisión y cómics, incluyendo versiones turcas y una enorme cantidad de adaptaciones europeas. España, incluso, produjo alrededor de catorce películas propias sobre el personaje, casi siempre en coproducción con Italia. Un dato que, leído en frío, sorprende: el héroe enmascarado más famoso del imaginario occidental llegó a tener más películas en español que en inglés. En el doblaje hispano de One Piece la referencia se hizo literal: al personaje lo llamaron Zorro Ronoa, sin vueltas.

La segunda pista: un pirata real al que no le temblaba el pulso

La otra mitad del nombre es históricamente verificable y bastante más incómoda. Oda tomó el apellido de François l'Olonnais, un corsario francés del siglo XVII que operó en el Caribe. En japonés, l'Olonnais se pronuncia Roronoa, y de ahí sale la sílaba inicial del personaje. L'Olonnais llegó a comandar una flota de ocho barcos con unos 440 hombres y atacó embarcaciones españolas con una crueldad que le valió el apodo de la plaga de España. En Maracaibo, cuentan los registros de la época, torturó a los habitantes para que entregaran sus pertenencias. Y en un episodio que se volvió tristemente célebre, cuando las fuerzas españolas lo tenían acorralado, tomó a un soldado como rehén, le abrió el pecho con su propia espada y, según las crónicas, comenzó a comerse su corazón frente al escuadrón enemigo. El retroceso fue inmediato y l'Olonnais escapó. Tiempo después murió de forma violenta en Panamá, sin que su final redimiera, por decirlo de algún modo, el camino.

Lo que queda, entonces, es un nombre que es puro sonido

Y acá viene lo que a mí, como lectora, más me gusta de esta historia: no hay un vínculo temático entre el pirata histórico y Zoro. No hay un eco narrativo, no hay una moraleja escondida, no hay un guiño ideológico. Oda tomó el apellido porque le gustó cómo sonaba. Así de simple, así de bruto. El Zorro le aportó el imaginario del espadachín, l'Olonnais le aportó la música de las sílabas, y del cruce salió uno de los personajes más queridos del manga. A veces las mejores decisiones creativas nacen de un capricho bien dosificado.

  • El nombre de Roronoa Zoro nace de dos fuentes: el sonido de un pirata francés del siglo XVII llamado François l'Olonnais y la huella cultural del Zorro, el enmascarado de 1919.
  • En el doblaje al español de One Piece el guiño se hizo literal: el personaje fue llamado Zorro Ronoa.
  • L'Olonnais comandó ocho barcos y unos 440 hombres en el Caribe y fue conocido por torturar habitantes de Maracaibo, episodio por el que recibió el apodo de la plaga de España.
  • El Zorro acumuló más de cincuenta producciones entre cine, televisión y cómics, con alrededor de catorce películas españolas, casi todas en coproducción con Italia.
  • Oda reconoció que eligió el apellido por su sonoridad y no por un vínculo narrativo con el pirata histórico.

Cuando salí de ese recorrido, lo confieso, me quedé pensando en cómo funciona la memoria cultural. Un enmascarado heroico y un filibustero despiadado conviven en un mismo nombre, en un mismo personaje, en una misma serie que hoy miran millones de personas. Y ninguno de los dos, sospecho, se habría imaginado terminar ahí.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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