Sabalenka rompió la raqueta y se rompió ella: la final que se le escapó otra vez en Nueva York
La bielorrusa cayó ante Rybakina en tres sets, destrozó su raqueta en el banco y lloró en la premiación. Después explicó que necesitaba "liberar la agresión" para no desmoronarse en la pista.

Otra vez en la final, otra vez con las manos vacías. Aryna Sabalenka perdió la definición del US Open ante Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2 y, antes de que le entregaran el trofeo de subcampeona, volvió al banco y le dio con todo a su raqueta hasta hacerla pedazos. La tiró a un metro de donde estaba sentada, en silencio, masticando bronca mientras la kazaja festejaba del otro lado de la red.
El llanto llegó minutos después, en la ceremonia de premiación. La número tres del mundo no pudo contener las lágrimas mientras agradecía al público, que la aplaudió de pie. Antes, cuando una cámara se acercó para tomarle un primer plano de ese instante de recogimiento, Sabalenka la espantó con un gesto de la mano: no estaba para fotos.
La explicación de Sabalenka
“Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa
La bielorrusa reconoció que le costó controlar las emociones en una final donde buscaba el tricampeonato en Nueva York, algo que ninguna mujer logró en la era abierta. "Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam", agregó, y dejó abierta una pregunta que el tenis profesional se hace cada vez más seguido: dónde termina la descarga y empieza la falta de fair play.
Rybakina, implacable en los sets clave
- Se llevó el primer set 6-4 con un tenis agresivo desde el resto.
- Cedió el segundo 5-7, cuando Sabalenka ajustó el saque y rompió en el momento justo.
- Cerró el partido con un contundente 6-2 en el tercer parcial, aprovechando el bajón anímico de la rival.
- Ya tiene un Grand Slam en su palmarés: Wimbledon 2022, donde también se impuso en tres sets.
No es la primera vez que Sabalenka estalla después de una derrota pesada en Nueva York. En 2023, tras caer ante Coco Gauff en la final, mantuvo la compostura frente a las cámaras pero rompió una raqueta al doblar hacia los vestuarios. Ese episodio fue el que aceleró la decisión de la organización de retirar las cámaras de los pasillos internos de los Grand Slams, un cambio que hoy protege a las jugadoras de los flashes en los peores momentos, pero que no impide que las imágenes dentro del estadio, como las de este domingo, sigan recorriendo el mundo.
Mientras Rybakina levanta el trofeo y Sabalenka se seca los ojos, queda flotando una imagen potente: una campeona del circuito rompiéndole la cabeza a una raqueta en pleno Arthur Ashe, delante de miles de personas y de todas las cámaras del mundo. Una postal que resume, mejor que cualquier estadística, lo que significa jugar una final de Grand Slam y perderla.
La que viene: el circuito WTA sigue con los torneos asiáticos de pista dura antes de cerrar la temporada en las Finals. Sabalenka, ya sin el título que buscaba, tendrá que volver a armar la cabeza y, de paso, comprar alguna raqueta nueva.
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