Siete días, siete platos: el menú que te salva la semana sin que prenda fuego la cocina
Sándwiches, verduras rellenas, buñuelos, pollo a la cacerola y una pizza con pera y miel: la propuesta del 21 al 27 de septiembre combina viandas rápidas con comidas de olla, y hasta se anima con un postre con crema de limón.

A veces uno abre la heladera y lo que encuentra es un suspiro. Para evitar esa cara de póker un martes a las ocho de la noche, mejor tener un plan. Y el menú que va del 21 al 27 de septiembre viene bastante pintada: sándwich de huevo y palta, tarta de zapallitos, morrones rellenos, buñuelos de espinaca, pizza con pera y dos formas de cocinar pollo. Un mix que alterna la vianda para llevar con la cacerola que burbujea tranquila en la cocina.
Verduras: la humedad manda
Las verduras son las grandes protagonistas y, como siempre, las que más quilombo dan si no se las trata con respeto. En la tarta, los zapallitos piden cocción destapada para que larguen toda el agua que tienen adentro. Después, un rato de escurrido y listo: recién ahí van al relleno. Si se los manda húmedos a la masa, te queda un chiclé que ni el horno salva.
Los morrones rellenos de arroz, en tanto, piden piezas parejitas para que el horno no haga diferencias: todos rojos, todos verdes o todos amarillos, pero del mismo tamaño para que la cocción sea pareja. La base es vegetariana, pero admiten pollo ya cocido en tiras, atún o huevo duro. Se bancan ser plato principal o aguantar al lado de una carne sin quejarse.
- Tarta de zapallitos: zapallitos bien escurridos antes del relleno, si o si.
- Morrones rellenos de arroz: elegir piezas parejitas para cocción pareja.
- Sándwich de huevo y palta: la palta reemplaza la mayonesa y suma cremosidad.
- Buñuelos de espinaca: sirven de entrada o acompañamiento y se hacen rápido.
- Pollo a la cacerola con tomate: fuego bajo, paciencia, arroz blanco al lado.
- Pollo con polenta: la salsa tiene que cocinarse sin apuro hasta espesar.
- Pizza con queso azul, peras y rúcula: un chorrito de miel antes de comerla.
Pollo: la regla de oro es no apurarlo
Las dos opciones con pollo comparten una sola indicación, pero es la que define todo: darle tiempo a la cocción. El de la cacerola con tomate quiere fuego bajo hasta que la carne quede tierna y la salsa tome cuerpo para acompañar con arroz blanco. El de la polenta, ídem: la salsa se cocina sin apuro hasta ganar consistencia. El que apura el pollo, termina masticando su propia frustración.
El cierre dulce, con acidez y vuelo
La pizza es una rareza bonita: queso azul, peras y rúcula, con un hilo de miel antes de llevarla a la mesa. Para el postre, la propuesta es una magdalena o muffin relleno con crema de limón y coronado con merengue o chantillí. La acidez del relleno choca contra la cobertura dulce y el resultado es de esos que arrancan un elogio en la mesa.
La que viene, del 21 al 27 de septiembre, hay menú para todos los ánimos: días de viandra y días de olla, con verduras que se hacen respetar y un pollo que pide lo único que la mayoría no tiene: paciencia.
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