Martes, 8 de septiembre de 2026
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Teeto, la masa azul que se traga el escenario y revive el sabor de los 64 bits

El estudio neozelandés Eat Pant Games presentó un plataformas 3D cooperativo con mecánicas de absorción, 24 niveles y una dificultad amable que apuesta a la exploración por encima del reto.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo primero que se escucha al prender la consola es esa música chip que remite directo a una sala de juegos de los años noventa, con monitores gordos y alfombra gastada. Esa melodía chiquita, casi de caricatura, abre la pantalla de Teeto como una declaración de intenciones: este juego quiere sentirse viejo, pero jugarse nuevo. Y lo consigue.

Una masa azul con hambre de mundo

Teeto es una criatura azul, redonda, glotona. No tiene cara de héroe ni armadura de metal: tiene apetito. Esa es la clave de todo, porque el personaje puede absorber lo que toca en el escenario, ya sea una roca, una llama o cualquier otro elemento, y eso le modifica las habilidades en el momento. Si se come una piedra, se vuelve pesado y puede romper cosas. Si traga fuego, empieza a arder y abre caminos que antes estaban cerrados. La mecánica, simple en el papel, obliga a mirar alrededor antes de avanzar, porque a veces la solución a un salto imposible está en un detalle del fondo que uno había pasado por alto.

El estudio responsable es Eat Pant Games, con sede en Nueva Zelanda, y la propuesta recorre 24 niveles divididos en cuatro actos. La historia es la clásica excusa para juntar dos personajes y empujarlos a recorrer mundos: Teeto y su compañera Nory, una coneja, deben frenar una corrupción de sombras que se va comiendo los escenarios. El conflicto importa menos que el viaje, y eso está bien, porque lo que seduce es el ritmo pausado de la exploración.

“Hay algo de vuelta a la infancia en moverse sin apuro, mirar cada rincón y descubrir un coleccionable escondido.”descripción del tono del juego

Cooperativo, accesible y pensado para jugar en compañía

  • 24 niveles repartidos en cuatro actos, con estética que remite a los clásicos de 64 bits.
  • Cooperativo local con pantalla dividida, ideal para jugar de a dos en el mismo sillón.
  • Mecánica central de absorción que muta las habilidades según el elemento consumido.
  • Doble salto y planeo como herramientas de desplazamiento para resolver los desafíos con precisión.
  • Jefes que también se combaten usando la absorción, dándole coherencia al sistema.
  • Exploración premiada con coleccionables y criaturas para rescatar en los rincones de cada mapa.

En lo personal, lo que más me atrapó fue esa sensación de no tener que correr. Los plataformas del género suelen castigarte si te detenés, si investigás, si te desviás del camino principal. Acá pasa lo contrario: el juego te paga cada desvío con un objeto, una criatura rescatada o un rompecabezas ambiental que cierra de manera prolija. Después de un rato de juego, uno termina adoptando la cadencia del propio Teeto, moviéndose con calma, mirando el suelo, preguntándose qué pasaría si se come esa planta brillante del costado.

Ahora, hay que decirlo con honestidad: la curva de dificultad es deliberadamente amable, lo que para algunos jugadores experimentados puede quedar corto. Si uno viene de gastar vidas en títulos muy exigentes, es probable que Teeto se sienta más como un paseo que como un desafío. Pero esa decisión no parece un descuido, sino una elección consciente del estudio, que apunta a un perfil de jugador que quiere disfrutar sin frustrarse, tal vez en compañía, tal vez en una tarde tranquila.

El cooperativo local con pantalla dividida termina de cerrar la propuesta: los niveles, los coleccionables y los acertijos ambientales funcionan igual de bien en soledad que con alguien al lado en el sillón, y hay algo entrañable en compartir ese tipo de juego sin necesidad de conectarse a un servidor. Teeto no reinventa el plataformas, pero le devuelve algo que se había perdido: la paciencia, el asombro por lo pequeño y la idea de que explorar ya es, en sí mismo, una forma de jugar.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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