Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Tomás Holder abrió la intimidad de su cuerpo y dejó un mensaje que incomoda

El ex Gran Hermano mostró en redes una foto de cuando pesaba 125 kilos y otra reciente desde Ibiza con una definición muscular que él mismo relativizó. Contó por qué ninguno de los dos extremos fue saludable y apuntó a la salud mental como la clave que se suele dejar de lado.

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Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Vi la imagen en la pantalla del teléfono mientras sonaba de fondo el ruido seco del aire acondicionado de la redacción, esa zumbido que termina siendo una especie de compañía obligatoria en las tardes de verano porteño, y me quedé mirándola un rato largo, porque la foto es de las que detienen a cualquiera: un cuerpo en paños menores, frente al espejo de un baño, y al lado otra postal distinta, en una playa de Ibiza, con el sol pegando en los hombros y la arena blanca, donde el mismo muchacho de la primera foto aparece como si fueran dos personas diferentes.

El que habla es Tomás Holder, que un buen día decidió mostrarle al público las dos versiones de sí mismo que conviven en su teléfono y que muchas veces se guardan en silencio para no quedar expuesto a las crueldades de las redes sociales: la de mayo del año pasado, cuando registró 125 kilos en la balanza, y la de julio de este año, cuando se dejó ver con una marcada definición física durante unas vacaciones en Ibiza, la isla española donde bajó todo lo que había subido y un poco más, según sus propias palabras.

Los 125 kilos que duelen por dentro

El Holder de los 125 kilos lleva encima una historia bastante conocida por quienes siguieron su paso por Gran Hermano, aunque él la cuenta con detalles que en su momento quedaron fuera de cámara: dejó de entrenar siete meses antes, se encerró en su casa, pasó hasta doce horas por día jugando a la PlayStation y resolvió la gastronomía con comida chatarra, esa etiqueta que en la Argentina usamos casi como sinónimo de ultraprocesados y de delivery a cualquier hora. La frase que eligió para describir aquellos días fue “no encontraba rumbo, no encontraba soluciones”, que es una manera bastante ajustada de resumir ese tipo de pozos anímicos donde uno se queda pegado sin saber bien por qué ni qué hacer para salir.

Ibiza, la definición muscular y la advertencia que nadie esperaba

Del otro lado de la moneda aparece el Holder vacaciones en Ibiza, donde la gente lo cruzaba en la playa o en los boliches y le decía que tenía un cuerpo envidiable, una de esas frases que suenan a elogio y que en realidad pesan como una mochila cuando uno sabe cómo se llegó hasta ahí. Es que el propio ex Gran Hermano se encargó de bajarle el precio a esa postal y de paso mandó un mensaje que incomodó a más de uno: “Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico”, escribió, en lo que parece un intento deliberado por romper el hechizo de las fotos de musculatura perfecta que suelen poblar las redes y que muchos miran con deseos de imitar sin reparar en los métodos.

“Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico.”Tomás Holder

Contó además que para llegar a esa condición mantuvo cinco meses de un control estricto sobre lo que comía, algo que durante el proceso le generó culpa cada vez que se salía del libreto, y que lo dejó condicionado por la balanza hasta el punto de convertir algo tan simple como comerse una hamburguesa en un conflicto interno, una frase que a mí, te confieso, me resonó fuerte porque es el tipo de relato que uno escucha cada vez más seguido, sobre todo entre los más jóvenes, que son los más expuestos a la medición constante en una pantalla.

La conclusión a la que llegó Holder es bastante directa y vale la pena repetirla, porque suele quedar tapada por el ruido de las fotos: ni los 125 kilos sostenidos a base de ultraprocesados ni la definición extrema de Ibiza eran estados de salud genuinos. Sobre el segundo, además, agregó que el apoyo químico que lo hizo posible no es algo que se pueda sostener en el tiempo, lo que en los hechos es una forma elegante de decir que tampoco esa versión de sí mismo puede quedarse en una vitrina para siempre.

Y por si quedaban dudas, remató con un pedido que es de manual pero que conviene no dejar pasar por el ritmo de las noticias: “Cuiden su salud y sobre todo su salud mental”, escribió, en un mensaje que se puede leer como una manera de abrazar a quien esté pasando por algo parecido y también como un recordatorio de que las fotos virales casi siempre cuentan la mitad de la historia, la que entra en un cuadrado y se lleva los likes, y dejan afuera la otra mitad, la que se cocina en silencio y muchas veces duele.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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