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Tres clásicos y un catálogo: la nueva selección de Filmin que invita a revisar a Dreyer, Kubrick y Coppola

Un juicio del siglo XV, el fantasma de la guerra nuclear y el sueño americano convertido en mafia se cruzan en una misma plataforma. La recorrida por el archivo de Filmin que llega para mirar (y remirar) cine de varias décadas.

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos · 25 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo primero que aparece al entrar al catálogo de Filmin es una especie de murmullo de sala vacía, como de esas funciones de repositorio donde uno se sienta y enseguida entiende que va a ver algo distinto. Esta vez la plataforma reúne un puñado de clásicos de distintas décadas y procedencias, y armarse una función en casa se vuelve una excusa perfecta para revisitar a tres gigantes de la historia del cine: el danés Carl Theodor Dreyer, el estadounidense Stanley Kubrick y el italoamericano Francis Ford Coppola. La selección completa se mueve entre dramas, sátiras, comedias y ciencia ficción, así que hay material para todos los estados de ánimo, pero vale la pena empezar por las tres fichas que concentran buena parte de esa variedad.

Tres películas, tres puertas de entrada

La pasión de Juana de Arco, de 1928, es una de esas películas que a mí, cada vez que la vuelvo a ver, me deja la sensación de estar frente a algo casi sagrado. Dreyer la pensó como un drama de juicio y al mismo tiempo como un retrato íntimo de una mujer joven que termina en la hoguera. En el centro absoluto está Maria Falconetti, cuyo rostro trabajado en primeros planos se vuelve el verdadero personaje. A su lado aparecen Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y nada menos que Antonin Artaud, en uno de los pocos papeles en cine que llegó a interpretar. La película combina el relato biográfico con el formato de tribunal y deja al espectador pegado a la pantalla por esa manera tan particular de filmar los ojos, las lágrimas y las manos.

Muy distinto es el viaje que propone ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, la sátira que Kubrick estrenó en 1964 y que aquí se presenta como una comedia negra sobre el pánico nuclear. La pregunta que late debajo de cada escena es tan simple como incómoda: qué pasa si un error humano, o un general con el dedo demasiado cerca del botón, termina desatando la destrucción. El elenco es de esos que uno no se cansa de repasar: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. A mí me gusta volver a verla justamente porque el humor no le quita peso al miedo, y porque cada vez aparece un detalle nuevo sobre la guerra fría que en la mirada de hoy suena más actual de lo que debería.

La tercera parada es El padrino, de Francis Ford Coppola, una película que ya forma parte de la memoria familiar de cualquier cinéfilo. El debut de Al Pacino, un Marlon Brando en estado de gracia, y un reparto que incluye a Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton son algunos de los motivos para volver a verla. Pero lo que más me sigue fascinando es la manera en que Coppola trabaja la luz, los claroscuros italianos transplantados a Long Island, y cómo estiliza la violencia hasta convertirla en algo casi coreográfico. La historia funciona también como una reflexión sobre el sueño americano contado desde adentro y desde afuera al mismo tiempo.

Más allá de los tres grandes

  • Buster Keaton, con una comedia que incorpora elementos fantásticos y confirma por qué se ganó el lugar que tiene en la historia del cine.
  • Fritz Lang, con una propuesta de ciencia ficción vinculada al expresionismo alemán, ideal para quien quiera rastrear las raíces visuales de todo un género.
  • Ida Lupino, con una película de 71 minutos concentrada en el suspenso dentro de un auto, una rareza que demuestra que la tensión también se puede construir en una sola habitación rodante.

Filmin permite organizar la elección por género, director o elenco, así que cada uno puede armar su propio recorrido. A mí me gusta entrar por la puerta que más me tiente ese día, sentarme tranquilo y dejar que la pantalla me lleve. Porque, en definitiva, eso es lo que tiene revisar clásicos: que uno ya sabe cómo terminan y, sin embargo, cada función vuelve a sorprenderlo. ¿Y vos, con cuál de estas películas clásicas te volverías a encerrar un rato en el living?

GC
Guadalupe CastroCultura y espectáculos

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