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Un enfermero de Rosario fue condenado a cuatro años y medio de prisión por vender fentanilo y otros medicamentos hospitalarios

Luis Benavídez, que trabajaba en el Policlínico PAMI II, reconoció haber sustraído las sustancias de su lugar de trabajo y haberlas comercializado por redes sociales. El juez federal Carlos Vera Barros convalidó el acuerdo de culpabilidad firmado entre la fiscalía y la defensa.

SP
Sebastián PeraltaPoliciales y judiciales · · 2 min de lectura
Un enfermero de Rosario fue condenado a cuatro años y medio de prisión por vender fentanilo y otros medicamentos hospitalarios

La Justicia federal de Rosario condenó a Luis Benavídez, enfermero del Policlínico PAMI II, a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, tras un acuerdo de culpabilidad homologado por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros en una audiencia realizada el 4 de septiembre, en el marco de una causa por comercio de sustancias medicinales peligrosas y otros delitos.

La investigación acreditó que el profesional, que se desempeñaba en el establecimiento sanitario desde 2014, sustraía medicamentos de uso hospitalario —entre ellos fentanilo y bromuro de vecuronio— y los ofrecía a través de redes sociales para consumo recreativo. La maniobra quedó al descubierto a partir de la denuncia presentada por el padre de un hombre de 37 años encontrado sin vida en su departamento el 9 de agosto de 2023.

Los cargos y la pena

La condena abarcó cuatro delitos: comercio de estupefacientes, por la venta de fentanilo; comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, en el caso del bromuro de vecuronio; hurto; y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, este último a partir de una pistola secuestrada en uno de los allanamientos. Además de la pena de prisión efectiva, Benavídez quedó inhabilitado por el mismo período para ejercer la enfermería y para ocupar cargos públicos.

La resolución se apoyó en un acuerdo pleno entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa. El imputado reconoció los hechos, su intervención, las pruebas reunidas, la calificación legal y la pena solicitada. El magistrado verificó los requisitos formales y convalidó el convenio.

El origen de la pesquisa

Para acreditar las ventas, los fiscales analizaron conversaciones y mensajes de audio extraídos del teléfono de la víctima fatal. Según la acusación, esos intercambios demostraban que Benavídez ofrecía sustancias de uso clínico y coordinaba las entregas con el comprador.

El padre del hombre fallecido acercó el celular y documentación a la Unidad Fiscal Rosario y señaló que su hijo adquiría fentanilo y otras drogas a un enfermero. El expediente permitió abrir la investigación federal por la comercialización de los medicamentos. La pesquisa inicial por la muerte había quedado archivada en la justicia provincial: la autopsia no logró determinar una causa de muerte y el laboratorio no contaba con las técnicas necesarias para confirmar la presencia de vecuronio, aunque no se descartó un origen toxicológico.

El expediente mantiene abiertas medidas complementarias. La próxima audiencia de seguimiento quedó fijada para el 6 de noviembre, según consta en el expediente.

SP
Sebastián PeraltaPoliciales y judiciales

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