Un llamado al 103 y cuatro horas de trabajo para sacar 102 kilos de carne podrida de una calle de Valentina Sur Rural
Lo que empezó como un aviso vecinal terminó con un operativo municipal, una empresa de residuos patógenos y la sospecha de una faena clandestina en zona rural. Las autoridades piden no repetir escenas así: hay multas y, sobre todo, un riesgo sanitario que nadie quiere cerca de su casa.

Te lo cuento como me lo contaron, porque la escena es de esas que cuesta imaginar hasta que alguien la ve en persona. Un vecino de Valentina Sur Rural tomó el teléfono, marcó la línea de Defensa Civil y desató un operativo que mantuvo ocupados durante cuatro horas a trabajadores municipales y a una empresa privada habilitada para manipular residuos patógenos. El motivo: más de cien kilos de carne, vísceras, huesos y chacinados en avanzado estado de descomposición, mezclados con basura y abandonados a cielo abierto en una calle del barrio.
Cómo se llegó al lugar y qué se encontró
El primero en llegar fue el personal de inspección, y lo que vio le cambió el plan del día. El volumen era tan inusual que no alcanzaba con una cuadrilla común: hubo que convocar a una empresa especializada, capaz de manipular este tipo de desechos sin poner en riesgo a nadie. En total se cargaron siete bolsas especiales para residuos patógenos, que terminaron directo en un horno de incineración pirolítica. Cuando terminaron de embolsar y pesar, la balanza marcó 102 kilos. Francisco Baggio, de 54 años, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana de la ciudad de Neuquén, lo dijo sin vueltas: "El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad".
La calle, mientras tanto, quedó limpia pero con una pregunta flotando: ¿de dónde salió semejante cantidad de restos? Por la diversidad de partes y por el volumen, los técnicos concluyeron que correspondían a más de un animal. La hipótesis que hoy manejan las autoridades apunta a una faena clandestina realizada en algún establecimiento cercano a la zona rural. "Estamos tratando de verificar de dónde pudo provenir", agregó Baggio, sin precisar todavía el origen exacto.
Qué dice la norma y qué puede pasar
El municipio fue claro en el recordatorio: está prohibido arrojar residuos de cualquier tipo en la vía pública, y las infracciones pueden terminar en multas contravencionales. Cuando se trata de restos de origen animal, la cuestión es más sensible: no se pueden descartar como basura domiciliaria, porque representan un riesgo sanitario y ambiental concreto. Olores, proliferación de roedores e insectos, contaminación del suelo y posibles enfermedades son parte del combo que se desata cuando aparece un desecho así tirado en la calle.
- El vecino que dio el aviso a Defensa Civil.
- Los inspectores municipales que llegaron primero al lugar.
- La empresa privada que aportó bolsas y personal para residuos patógenos.
- El horno pirolítico que recibió los 102 kilos para su destrucción final.
- El área de Medio Ambiente, que abrió una investigación para rastrear el origen.
“Para reportar situaciones similares, los vecinos tienen a mano la línea 147 del municipio y el 103 de Defensa Civil. Atienden, registran el aviso y, como quedó demostrado esta vez, mueven a la gente que haga falta.”Equipo de Comunicación del municipio de Neuquén
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