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Una comadreja enana se metió entre la leña en Cutral Co y el protocolo que se activa cuando la fauna silvestre llama a tu puerta

Un marsupial de pocos gramos apareció oculto en una pila de leña y un equipo de Guardafaunas lo liberó en su ambiente. La escena, que parece de película, sirve para repasar qué hacer —y qué no— cuando un animal salvaje aparece en el patio de casa.

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Ludmila FerreyraSociedad · 10 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La escena fue de esas que cortan la rutina: en una vivienda de Cutral Co, mientras acomodaban la leña, alguien notó un movimiento diminuto entre los gajos. No era un ratón. Era una comadreja enana, un marsupial que casi nunca se deja ver y que, en Neuquén, forma parte del paisaje silencioso de la estepa. La primera decisión de los dueños de casa —no tocarlo, no intentar moverlo, llamar a quien corresponde— fue, en buena medida, la que le salvó la vida al animal.

El llamado, la llegada y la liberación

El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú respondió al aviso, se acercó con el protocolo que usan siempre en estos casos y realizó una evaluación veterinaria con manipulación mínima. Revisaron que el ejemplar estuviera en buen estado, sin lesiones ni signos de estrés graves. Confirmado el visto bueno, lo trasladaron hasta un sector adecuado de su ambiente natural y lo liberaron. Todo, desde el aviso hasta la suelta, se extendió durante la misma jornada.

Qué es la comadreja enana y por qué se confunde con un ratón

La especie en cuestión es la comadreja enana, cuyo nombre científico es Thylamys pallidior. Es un marsupial autóctono de los ambientes áridos y de estepa que están presentes en Neuquén. Su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros y pesa entre 15 y 36 gramos, razón por la cual se la suele confundir con un ratón, aunque pertenece a una familia completamente distinta: las llamadas comadrejas americanas. Tiene pelaje grisáceo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos. Es un animal nocturno, discreto y raro de ver. Se alimenta de insectos, frutos y pequeños animales, y una de sus particularidades más llamativas es la cola prensil, donde acumula reservas de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez, que en la Patagonia suelen ser largos y duros.

Qué hacer si aparece fauna silvestre en la casa

  • No manipular al animal ni intentar retenerlo, aunque parezca indefenso o herido.
  • No ofrecerle comida ni agua: una dieta equivocada puede agravar su estado.
  • No criarlo como mascota ni intentar domesticarlo: la fauna silvestre no se adapta a la vida en una vivienda.
  • Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana, ya sea Guardafaunas, la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén o los canales municipales habilitados.
  • Aislar la zona donde está el animal, en lo posible cerrando el paso a mascotas y niños, hasta que llegue el equipo especializado.

Desde la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén subrayaron un mensaje que repiten cada vez que pueden: la fauna silvestre no es mascota y protegerla es tarea de todos. El contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitir enfermedades o acostumbrarlo a la presencia humana, lo que termina reduciendo sus chances de sobrevivir en libertad. Dejar que los profesionales intervengan es, en los hechos, la mejor ayuda que puede dar un vecino.

En diálogo con este portal, Eduardo, 54 años, vecino de Picún Leufú, lo resume con una frase que se repite en la zona cada vez que aparece un caso así: «Acá aprendimos que el animal más grande que entra a tu casa es la paciencia». Dice que después del episodio con la comadreja en Cutral Co, él y su familia dejaron de lado el instinto de agarrar todo lo que se cruza y prefieren llamar. Mañana, cuenta, va a revisar el galpón antes de mover la leña y, si escucha un ruido chico entre los gajos, va a tomar el teléfono antes que las manos.

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Ludmila FerreyraSociedad

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