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Una resina “con botón de reset” busca cerrar el destino de basura de los aviones y los trenes

Investigadores suizos desarrollaron un epoxi ignífugo que, con calor y un solvente, permite desarmar paneles multicapa y recuperar la fibra de carbono y el panal de aramida que hoy terminan incinerados.

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Malena RíosTecnología · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En los aviones y en los trenes, los revestimientos de piso y las paredes internas son más complejos de lo que parecen a simple vista. Se trata de un sándwich tecnológico: un núcleo en forma de panal, hecho con fibras de aramida (un material similar al Kevlar, conocido por su uso en chalecos antibalas), envuelto por capas de fibra de vidrio o de carbono y pegado todo con resina epoxi, una especie de “pegamento industrial” que se endurece de manera permanente. El resultado es liviano y resistente, justo lo que necesita el transporte. El problema aparece cuando esas piezas se desgastan: al estar termoendurecidas, es decir, fraguadas a fuego, no pueden volver a ablandarse ni remodelarse como un plástico común, y terminan incineradas o en vertederos sin que se recupere ni un gramo de material.

El truco del fósforo

Para torcerle el brazo a ese destino, el laboratorio federal suizo Empa, junto con la empresa Elantas y el apoyo de la agencia de innovación Innosuisse, desarrolló una resina epoxi con un aditivo a base de fósforo. Es como agregarle a una masa de pastel un ingrediente que, a la vez, la hace más resistente al horno y le permite volver a ser moldeable si uno la calienta después con un solvente. Esa doble función es, justamente, la parte más difícil del trabajo, según lo que planteó el investigador Sabyasachi Gaan: “Cuando se hace que un material sea ignífugo, siempre se terminan alterando también sus otras propiedades.”

Y acá viene la buena noticia: las pruebas indican que la resina modificada conserva prácticamente las mismas prestaciones mecánicas que el epoxi tradicional y, al mismo tiempo, cumple con los estándares de seguridad contra incendios que rigen en la industria aeronáutica y ferroviaria. Es resistente al fuego y, además, reciclable.

Cómo funciona el reciclaje

El proceso, conocido como reciclaje termomecánico, funciona en dos pasos. Primero, se aplica calor controlado a la pieza usada para que la resina se ablande, como cuando se derrite ligeramente un chocolate duro. Segundo, se la sumerge en un solvente, un líquido que actúa como disolvente específico y separa las capas que estaban pegadas. Al final, lo que era un panel rígido se desarma en sus tres componentes originales: el panal de aramida, los tejidos de fibra y, eventualmente, la propia resina.

  • Paneles usados de aviones y trenes entran al proceso.
  • Se aplica calor controlado para ablandar la resina epoxi.
  • Un solvente específico disuelve los enlaces y separa las capas.
  • Se recuperan por separado el panal de aramida, la fibra tejida y la resina.
  • Los materiales vuelven a estar disponibles para fabricar nuevos paneles.

Qué cambia para el usuario común

A corto plazo, nada: el pasajero del avión o el viajero del tren no va a notar diferencia alguna en su asiento ni en el piso del vagón. A mediano plazo, la novedad apunta a una industria que mueve grandes volúmenes de materiales costosos y que, hasta ahora, los descartaba después de un solo uso. Recuperar por separado el panal de aramida y la fibra de carbono, que tienen precios elevados en el mercado, abre la puerta a reducir costos de producción y, sobre todo, a achicar la montaña de residuos compuestos que hoy no tienen una segunda vida. La recuperación total de la propia resina todavía es una promesa pendiente: los propios investigadores la describen como objeto de trabajo futuro, y de confirmarse, permitiría cerrar el círculo y reciclar prácticamente todo el panel.

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Malena RíosTecnología

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