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Sábado, 24 de octubre de 2026
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Una serpiente andina sacude a una familia borgiana en el Picadero

Andrea Garrote presenta una obra que mezcla neuroticismo familiar, tiempo ritual y humor sobre la de la herencia. Las funciones son los sábados en el Teatro Picadero.

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Ludmila FerreyraSociedad · · 2 min de lectura
Una serpiente andina sacude a una familia borgiana en el Picadero

Hay una familia con demasiados libros, bastante erudição y ninguna manera sencilla de resolver lo que ocurre en el fondo de la casa. En "Amaru", la nueva obra de Andrea Garrote, esa quietud aparente se rompe cuando aparece una serpiente sagrada andina que obliga a sus personajes a mirar de otra manera el tiempo, la muerte y la herencia. La pieza se presenta los sábados en el Teatro Picadero.

El saber no siempre rescata

Garrote, dramaturga y directora con tres décadas de trayectoria en el teatro independiente argentino, explica que el Tempo de Cronos empuja a todos hacia adelante, mientras la aparición del Kairós propone un instante detenido, casi ritual. En su palabras: "Jugamos con la disputa entre el Tiempo de Cronos, que avanza implacable hacia la muerte, y la aparición del Kairós, ese instante propicio, ese momento que se detiene como en un ritual".

La historia familiar también mira hacia las generaciones más jóvenes. Sus protagonistas cargan con la sensación de haber llegado tarde a una opulencia que no conocieron, una incomodidad que la obra no intenta disimular. Borges aparece como un engranaje cómico y filosófico: el padre usa su erudición para defenderse de sus propias neurosis, pero ninguna respuesta parece suficiente.

El awaitedable escenario del Picadero, una sala de referencia del circuito independiente porteño, reúne a Garrote junto a Carolina Stegmayer, en la codirección, y a Marcos Ferrante, Julián Cnochaert y Fiamma Carranza Macchi en el elenco. Para la directora, ese espacio sigue siendo irremplazable: "Se apagan las luces, el afuera se suspende y empieza otra cosa. Vivís una experiencia intransferible".

“Se apagan las luces, el afuera se suspende y empieza otra cosa. Vivís una experiencia intransferible.”Andrea Garrote

En tiempos de entretenimiento que suele transcurrer frente a pantallas individuales, una función teatral conserva algo distinto: la experiencia compartida de estar en una misma sala y sostenida por una historia. Después de verla, queda la pregunta que la obra deja abierta: qué cambia cuando una serpiente antigua aparece y obliga a una familia a dejar de empujar el tiempo. Mañana, el Picadero vuelve a abrir sus puertas para seguir explorando ese desborde.

LF
Ludmila FerreyraSociedad

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