Colapinto metió el Alpine en Q3 entre freins que no freinaban y una batería que se hizo la rebelde
Décimo en la qualy y noveno en la grilla por la sanción a Sainz, el argentino buscará este domingo en Bakú convertir en puntos una clasificación con más obstáculos que aciertos.

Hay que decirlo con todas las letras: ver al Flaco Colapinto meterse entre los diez mejores en Bakú, con un Alpine que venía haciendo agua por todos lados, tiene su mérito. Y más cuando Williams se encarga de regalarte un lugarcito en la grilla porque a Sainz lo pescaron mirando para otro lado mientras ondeaban las banderas amarillas. Así son las carreras, papi: a vecesclasificás décimo y largás noveno sin mover un dedo.
La qualy, vuelta por vuelta
El piloto de Pilar cerró la clasificación con el décimo tiempo y se ganó el derecho a soñar con los puntos. El ingreso a Q3 fue sufriendo: en las rectas no tenía succión y eso le comía entre cuatro y cinco décimas, según sus propias cuentas. Entonces tiró la calculadora por la ventana, se mandó al sector del castillo con más huevos que precisión y recuperó lo que la física le negaba. Clásico Colapinto: cuando el auto no acompaña, el pibe inventa.
- Posición de clasificación: décimo.
- Posición de largada: noveno, por la sanción de seis puestos a Carlos Sainz (Williams) por no respetar banderas amarillas.
- Problema principal: frenadas que bloqueaban y recalentaban los neumáticos, algo que ya había aparecido el jueves.
- Problema extra: pérdida de potencia de la batería durante la sesión.
- Circuito: Bakú, 51 vueltas, con su habitual mezcla de rectas largas y el clásico paso por el castillo.
Después se sentó frente a los micrófonos y tiró la frase que a los argentinos nos gusta escuchar: la Q3 no la completó como quería. Es que el Alpine A526 venía con dos pasas moscas encima. Primero, los frenos: no podía apretar a fondo sin que las ruedas se bloquearan, y eso derivaba en gomas hirviendo que después no respondaban en el resto de la curva. A eso se le sumó una batería que decidió tomarse vacaciones a destiempo. El jueves ya habían aparecido los mismos síntomas y en Alpine no pudieron meterle mano a tiempo.
Lo que viene y la estrategia pendiente
Antes de la carrera, Colapinto tiene una cita con su ingeniero Stuart Barlow para repasar data y ver si aparecen soluciones mágicas. El propio piloto dejó abierta la puerta a una estrategia alternativa, aunque no dio detalles. En Bakú, con 51 vueltas y un circuito donde los undercut y overcut mandan, cualquier plan puede volar por el aire en la primera curva. Lo concreto: largará noveno, con un auto que no lo ayudó en la qualy y con la obligación moral de sumar para Alpine, que necesita cada punto como agua en el desierto.
Así las cosas, la del domingo en Bakú pinta como una de esas carreras donde hay que tener la calculadora en una mano y el crucifijo en la otra. Pero si algo tiene el Flaco, es que no le tiembla el pulso cuando hay que ir al castillo a mandar. La que viene: Gran Premio de Azerbaiyán, domingo desde las 8:00 de la Argentina, con 51 vueltas al callejero más vertiginoso del calendario. Que tiemble Baku.
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