Cuando el diván se muda al streaming: Gabriel Rolón, Pergolini y una tarde de reclamos entre compañeros
La visita del psicoanalista al programa Otro día perdido se transformó en una sesión de terapia grupal atravesada por el humor, los cruces entre Evelyn Botto, Soy Rada y Mario Pergolini, y varias preguntas incómodas sobre los vínculos laborales.

Lo que tenía que ser una entrevista se fue acomodando, de a poco, como si el living de Otro día perdido se hubiera convertido sin avisar en la sala de espera de un consultorio. La música de la apertura apenas terminaba de apagarse y Gabriel Rolón ya estaba sentado entre Evelyn Botto y Agustín Aristarán, más conocido como Soy Rada, en una disposición de asientos que el propio Mario Pergolini miró con gesto entre desconfiado y divertido, como si le hubieran cambiado el mapa del programa sin pedirle permiso.
Una terapia grupal con risa de fondo
Yo lo vi claro desde el primer cruce: el psicoanalista no había llegado para responder preguntas filosóficas sobre el sufrimiento humano, sino para oficiar de moderador de una disputa muy concreta, la de tres compañeros que comparten pantalla, jefe y, sobre todo, código de convivencia. Cuando Evelyn Botto levantó la mano, casi en broma, para preguntar cuánto tiempo más iban a seguir tratándola como la nueva del equipo después de un año de trabajo en conjunto, el tono ya estaba definido. Y cuando contó que Pergolini a veces la llama Layla en vez de Evelyn, la sala se partió de risa y Rolón, lejos de esquivar el tema, se metió de lleno.
El conductor intentó defenderse con una confesión honesta: dijo que tiene serias dificultades para recordar nombres, una explicación que su compañera rechazó al instante con una sonrisa que decía, sin palabras, que esa excusa ya la había escuchado demasiadas veces. Después Botto agregó otro detalle de la vida cotidiana del programa: contó que Pergolini no suele saludarla con un beso, y volvió a quedar a la espera de alguna justificación. Rolón contestó, sereno, que cada uno tiene su manera de vincularse y de expresar afecto, y que él, por ejemplo, tampoco es de los que va repartiendo besos por el saludo, detalle que dejó a Aristarán como apuntado por elevación.
“Las personas tienen distintas maneras de relacionarse y de mostrar el afecto, eso no significa que no haya vínculo”Gabriel Rolón
Entonces la pelota pasó al otro lado del diván improvisado. Soy Rada tomó la palabra y puso el foco donde más le dolía: en Instagram. Contó, con cara de genuina indignación actoral, que Pergolini había dejado de seguirlo y que encima se lo había anunciado en persona, como si se tratara de una comunicación oficial de Recursos Humanos. Para Aristarán, que el conductor figurara entre sus seguidores no era un detalle menor ni una pavada digital: tenía un valor simbólico, era casi una carta de presentación frente a otros, una manera de decir, sin escribirlo, yo laburo con este tipo.
Pergolini intentó explicar su decisión con la misma franqueza con la que había asumido lo de los nombres: las publicaciones frecuentes de su compañero, dijo, le resultaban aburridas. Rada le devolvió la pelota con una pregunta muy simple y muy lógica: si le aburría, podía silenciar la cuenta, como hace medio mundo, y el problema estaba resuelto sin romper el lazo simbólico. Rolón volvió a meter la cuchara, observador, y señaló que dejar de seguir a alguien también puede leerse como un mensaje, que no es una acción neutra y que siempre alguien, en algún lugar, lo va a interpretar como una señal sobre la relación.
- Evelyn Botto preguntó cuánto tiempo más la tratarían como la nueva del equipo, después de un año de trabajo compartido.
- Contó que Pergolini a veces la llama Layla y él reconoció que le cuesta recordar nombres, excusa que ella no aceptó.
- Señaló que el conductor no suele saludarla con un beso, y Rolón aclaró que cada uno expresa el afecto a su manera.
- Soy Rada contó que Pergolini lo dejó de seguir en Instagram y hasta se lo anunció en persona.
- Para Aristarán, que el conductor figurara entre sus seguidores era una forma de validación profesional.
- Pergolini justificó la decisión diciendo que las publicaciones de su compañero le resultaban aburridas, y Rada le respondió que podía silenciar la cuenta sin romper el vínculo.
- Rolón aclaró que dejar de seguir a alguien no es un gesto neutro y siempre puede leerse como un mensaje sobre la relación.
- Pergolini cerró la dinámica y retomó la entrevista formal, después de una tarde que funcionó como una terapia grupal con risa de fondo.
Antes del final, el conductor todavía intentó recuperar el formato original de la nota y le preguntó a Rolón, ya en serio, si una terapia grupal tiene como objetivo que todos se lleven bien. El psicoanalista le contestó que eso depende de cada situación y de cada grupo, y que la pregunta clave es otra: si se trata de personas que tienen que seguir compartiendo trabajo, el trabajo en sí mismo se vuelve un motivo para revisar los vínculos. Aristarán, mientras tanto, seguía sumando reclamos en tono de humor sobre el trato que recibía y sobre las actividades que le proponían, como si la sesión no se hubiera terminado nunca. Recién cuando Pergolini cortó el juego y dio por finalizada la dinámica, el living volvió a ser un programa de streaming. Aunque, a esta altura, a mí me queda la sensación de que el Otro día perdido más interesante no fue el de la entrevista, sino el de la terapia que se armó sin querer.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La Orquesta Filarmónica de Río Negro festejó 10 años y llevó música a más de 50 mil personas

Enola Holmes: Millie Bobby Brown brinda una emocionante actualización sobre la tercera entrega

