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Dermatitis atópica: la picazón que no se va y el bolsillo que no aguanta

Un relevamiento de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis advierte que casi la mitad de los pacientes con dermatitis atópica postergó o suspendió consultas médicas en los últimos seis meses por motivos económicos. Especialistas insisten en que el diagnóstico temprano y el seguimiento continuo pueden cambiar la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad.

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Ludmila FerreyraSociedad · 15 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La dermatitis atópica es una de esas enfermedades que no se ven como un drama en la foto delDía, pero que en la intimidad del hogar se vuelve una tortura cotidiana. Pica, arde,lastima y no tiene cura. Se puede controlar, sí, pero sostener ese control cuesta plata, muchaplata, y cada vez más gente está quedando afuera del tratamiento por no poder pagarlo. Eso eslo que muestra, con números preocupantes, un relevamiento reciente de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), la organización que desde hace años pelea para que las enfermedades inflamatorias de la piel dejen de ser tratadas como un tema menor dentro del sistema de salud argentino.

Según la encuesta realizada por AEPSO entre pacientes y cuidadores, el 48,5 por ciento tuvo quepostergar o directamente suspender consultas médicas en los últimos seis meses porproblemas económicos. El 44,8 por ciento dijo que le costó acceder a los medicamentosindicados y el 37,3 por ciento reconoció que redujo o dejó de comprarlos por falta de recursos. En promedio, casi dos de cada diez personas relevadas no estaba siguiendo eltratamiento prescripto, y la razón de fondo siempre se repetía, como un disco rayado: no lesalía la cuenta.

Una enfermedad que pica las 24 horas

Porque la dermatitis atópica no es un sarpullido que se va con una crema y listo. Es unainflamación crónica de la piel cuyo síntoma más incapacitante es la picazón persistente, unapicazón que puede ser tan intensa que literalmente no deja dormir, ni permite la vida social, niel trabajo, ni la escuela. Las lesiones aparecen en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, eldorso de las manos y en distintas zonas de los brazos y las piernas. La evolución alternabrotes con períodos de remisión, lo que obliga a controles y cuidados sostenidos en eltiempo, no a un corto ni a un milagro de una semana.

La enfermedad afecta al menos al 10 por ciento de los niños y adolescentes en la Argentina,según los datos que maneja AEPSO. Aunque es mucho más frecuente en la primera infancia,puede empezar a cualquier edad, y en aproximadamente tres de cada diez casos selleva puesta hasta la adultez. El relevamiento reflejó el costo que pagan los pacientes entérminos de calidad de vida: el 63,4 por ciento reportó alteraciones en el sueño, el 61,9por ciento tuvo que modificar su rutina diaria y el 56,7 por ciento dijo que la enfermedadafectó su bienestar en términos generales. Quienes sufren picazón crónica e intensa, además,tienen tres veces más probabilidades de desarrollar depresión y el doble de sufriransiedad. O sea: no es un tema de piel nomás.

“El picor no deja dormir, ni permite la vida social, el trabajo, la escuela, baja la autoestimay complica tremendamente la dinámica familiar. Afecta la vida las 24 horas.”Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO

La frase la dijo Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO, y resume de llano lo que vivent con el padecimiento. No hay dramatismo, hay descripción. Quien tuvo un brote fuerte de dermatitisatópica sabe que la noche se vuelve larga, que rascarse se transforma en un acto reflejo queuno no puede controlar y que al otro día el cuerpo paga las consecuencias con lastimaduras,con sueño acumulado y con un humor que se va al piso.

Diagnosticar temprano y no soltar al paciente

  • El diagnóstico temprano permite ajustar el tratamiento a las características de cada paciente, especialmente en los casos pediátricos, donde la piel tiene particularidades que exigen un abordaje específico.
  • El seguimiento continuo es clave: la dermatitis atópica no se resuelve con una receta y chau, sino con controles periódicos que evalúan cómo responde cada persona a los medicamentos indicados.
  • Los tratamientos actuales, que incluyen desde cremas hidratantes y corticoides tópicos hasta opciones más modernas como los biológicos, pueden cambiar la calidad de vida cuando se sostienen en el tiempo.
  • El principal obstáculo, coinciden los especialistas, no es médico sino económico: mantener el tratamiento durante años, con sus costos en crema, consultas y estudios, se vuelve una carrera de obstáculos para buena parte de los pacientes.

Paula Luna, especialista en Dermatología Pediátrica y presidenta de la Sociedad Argentina deDermatología, es de las que remarcan que el enfoque personalizado es clave a la hora deabordar la enfermedad, sobre todo en los más chicos, donde el impacto emocional y familiar suele ser enorme. "Este enfoque posibilita la implementación de un tratamiento personalizado", señaló Luna, y la frase, aunque técnica, esconde una verdad sencilla: no todocuerpo responde igual, no toda piel tolera lo mismo y no toda familia puede bancar lo mismo. De ahí que el diagnóstico temprano, lejos de ser un lujo, sea una herramienta concreta para mejorar la calidad de vida de quien convive con dermatitis atópica en la Argentina de hoy, dondela inflación en medicamentos y prepagas pegó de lleno en enfermedades crónicas que nadieeligió tener.

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Ludmila FerreyraSociedad

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