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Don Julio publicó su carta de precios: cortes que rozan los $113.000 y achuras que se disparan hasta $181.000

Una turista divulgó las imágenes del menú de la parrilla de Palermo y reavivó el debate sobre los valores de la carne en la ciudad de Buenos Aires. La comparación con otro local del barrio expone que la diferencia de precio depende tanto del corte como del peso servido en cada plato.

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Tobías RinaldiEconomía y mercados · · 3 min de lectura
Don Julio publicó su carta de precios: cortes que rozan los $113.000 y achuras que se disparan hasta $181.000

La carta de la parrilla Don Julio, ubicada en el barrio porteño de Palermo y fundada en 1999 por Pablo Rivero, volvió a quedar bajo la lupa luego de que una visitante difundiera las imágenes del menú que le presentaron en la mesa. Los importes exhibidos en esas fotografías permiten reconstruir, plato por plato, cuál es la estructura de precios de uno de los restaurantes más reconocidos de la Argentina, cuya propuesta se apoya en carnes de ganado Aberdeen Angus y Hereford alimentado a pasto, acompañamientos y un catálogo de vinos de producción nacional.

Entradas, bebidas y acompañamientos: la base del ticket

El presupuesto para sentarse a comer en Don Julio contempla varios componentes que se adicionan al corte principal. De acuerdo con el menú que la turista fotografió, las empanadas de carne cortada a cuchillo cuestan $13.000, la provoleta estacionada llega a $27.000 y las papas fritas se expenden a $19.000. En el segmento de bebidas, las cervezas arrancan en $13.000 y los vinos servidos por copa parten de los $17.000, según se observa en las imágenes que circularon en redes sociales.

Los cortes: desde $99.000 hasta $113.000

Entre las carnes vacunas, el bife de cuadril figura a $99.000 y el ojo de bife, a $101.000. El vacío de fino y el bife de chorizo mariposa comparten un valor de $104.000 por unidad, en tanto que el entrecot y el asado de tira se comercializan a $112.000. El corte más caro dentro de la carta relevada es el bife de lomo, que alcanza los $113.000, un importe idéntico al de las mollejas de corazón.

  • Bife de cuadril: $99.000.
  • Ojo de bife: $101.000.
  • Vacío de fino: $104.000.
  • Bife de chorizo mariposa: $104.000.
  • Entrecot: $112.000.
  • Asado de tira: $112.000.
  • Bife de lomo: $113.000.

Achuras: la línea más cara de la carta

El segmento de achuras exhibe valores heterogéneos que confirman la dispersión de precios dentro de una misma categoría. La morcilla se ofrece a $7.000; los riñones, a $39.000; y los chinchulines de novillo, a $48.000. Las mollejas de corazón trepan hasta los $113.000, en tanto que la degustación de achuras configura el ítem más elevado de toda la carta, con $181.000. La turista calificó su visita con cinco estrellas y destacó la comida, la atención y el ambiente, al tiempo que aclaró que el local opera con sistema de reserva previa.

Comparación con otra parrilla de Palermo: el peso de la porción define la pulseada

Poner los precios de Don Julio frente a los de otra parrilla del mismo barrio exige leer los números con cuidado, porque las porciones no siempre coinciden en gramaje. En el caso del bife de chorizo ancho, Don Julio cobra $97.000 por 500 gramos, lo que equivale a $194.000 por kilo. En el otro establecimiento, una porción de 800 gramos se vende a $100.600, es decir, $125.750 por kilo. Aunque los importes por plato resultan cercanos, la cantidad de carne incluida en cada uno modifica por completo la relación de precios, un detalle que el consumidor desprevenido suele pasar por alto al momento de comparar cartas. Traducido: a igual corte, no alcanza con mirar el valor absoluto del plato; hay que dividirlo por los gramos servidos para saber qué local ofrece efectivamente un mejor precio por kilo de carne.

La comparación también se extiende a las achuras, donde la diferencia de gramaje vuelve a intervenir. En el otro restaurante, las mollejas cuestan $80.900 y los chinchulines, $33.700, mientras que los riñones salen $41.700, un valor apenas superior a los $39.000 de Don Julio. La limitación metodológica es evidente: no todas las porciones evaluadas tienen el mismo peso, de modo que la comparación directa entre precios absolutos puede inducir a error si no se incorpora la variable del gramaje, que en el negocio de la parrilla termina siendo el factor determinante del valor real que paga el comensal.

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Tobías RinaldiEconomía y mercados

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