Jueves, 24 de septiembre de 2026
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El Madrid se comió la gorra en Dubái: perdió por uno en el debut y se quedó mudo en los últimos tres minutos

El subcampeón de Europa arrancó la Euroliga con el pie izquierdo en los Emiratos: ventaja de 11 al descanso, seis a falta de 180 segundos y cero puntos en el cierre. Campazzo tiró seis, Deck se fue en blanco y Bacon se comió la noche con 24.

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Franco VillalbaDeportes · 24 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Mirá qué lindo debut, che. El Real Madrid viajó a Dubái con la chapa de subcampeón de Europa bajo el brazo y se volvió con un cachetazo por la mínima. El 78-77 de Dubai Basketball no duele por el marcador en sí; duele por cómo se dio. Porque este Madrid tuvo la historia en el bolsillo, la acarició, se durmió y dejó que se la robaran en el último suspiro.

Los números son crueles cuando los mirás con lupa. El equipo español entró al tramo final con un 77-71 que pintaba para cerrar tranquilo el estreno en la Euroliga. En vez de eso, lo que vino después fue un apagón: tres minutos sin anotar, un parcial en contra que no tuvo respuesta y la última pelota, la de la épica, en manos del dominicano Andrés Feliz, cuyo tiro no cayó. Cuando la suerte te da una chance así y la errás, el cricket te pasa la cuenta.

Los argentinos, entre la discreción y el silencio

Para los argentinos del plantel, la noche en Dubái fue más bien para el olvido. Facu Campazzo estuvo casi 18 minutos en cancha, anotó seis puntos y repartió dos asistencias, lejos del conductor eléctrico que suele ser cuando se enciende. Tortu Deck, en tanto, jugó 16 minutos y se retiró sin convertir: una línea estadística que, tratándose de él, pesa el doble.

  • LuWawu-Cabarrot: 11 puntos, máximo anotador junto a Maledon.
  • Maledon: 11 puntos, el otro sostén ofensivo del Madrid.
  • Campazzo: 6 puntos y 2 asistencias en 18 minutos.
  • Deck: 16 minutos en cancha, sin tantos.
  • Bacon (Dubai): 24 puntos, la pesadilla del equipo español.

Del otro lado de la vereda, el que sí se subió al escenario fue Dwayne Bacon. El estadounidense terminó con 24 puntos y fue el estilete de la remontada emiratí. Cada vez que el Madrid parecía respirar, aparecía él para recordarles que la diferencia era un invento del marcador.

Lo más insólito es que el Madrid había hecho los deberes en la primera parte. Llegó al entretiempo 44-33 arriba, con una renta de once que parecía blindaje suficiente. Pero en el segundo tiempo los locales ajustaron, empezaron a encontrar vías de gol y le comieron la confianza. Pedro Martínez habrá visto, desde el banco, cómo se evaporaba un partido que tenían ganado en la pizarra.

El dato que cierra el círculo es revanchista: hace exactamente siete días, este mismo Madrid le había ganado a Dubai Basketball la Supercopa. En la cancha del rival, en otra geografía, otro desenlace. En el deporte, las películas a veces se repiten pero con el guión invertido, y esta vez el malo se llevó el premio.

La que viene, Madrid recibe la próxima fecha de la Euroliga y tiene una semana para responder la única pregunta que importa: qué van a hacer cuando un cierre parejo vuelva a ponerlos contra las cuerdas. Porque el talento ya lo tienen. Lo que les faltó en Dubái fue otra cosa, y se paga caro.

FV
Franco VillalbaDeportes

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