El que quiere comprar y el que quiere atar: Atlético de Madrid mira a Beltrán y River se apura a blindarlo
El arquero de 21 años aparece en la carpeta del Colchonero como eventual reemplazante de Oblak. Del otro lado, la dirigencia millonaria negocia un contrato hasta 2029 y una cláusula que se multiplica por cuatro.

Acá hay un detalle que pinta de cuerpo entero a los dos clubes: el Atlético de Madrid todavía no movió un euro y ya hay un club en Argentina corriendo para cerrar un nuevo contrato. La diferencia entre comprar y cuidarse la espalda nunca quedó tan clara como en esta historia.
Santiago Beltrán, el pibe que se adueñó del arco de River después de la lesión del Pulpo Armani, aparece anotado en la libreta del Colchonero como uno de los nombres a discutir si se cumple el pronóstico de que Jan Oblak, el esloveno eterno, pegue el portazo en enero. El guardameta titular de Simeone lleva doce temporadas y 406 partidos en Madrid, pero también carga 33 años y la lógica del fútbol: cuando un gigante empieza a mirar arqueros jóvenes, algo se está moviendo por debajo.
River aprieta el lápiz antes que el mercado se le complique
La dirigencia de Núñez sabe que el reloj corre. El vínculo de Beltrán vence en diciembre de 2027 y la idea es estirarlo hasta fines de 2029. Pero la perlita del asunto está en la cláusula de rescisión: de 25 millones de dólares actuales a 100 millones. Una diferencia sideral que no es capricho: es blindaje puro para que nadie venga a pescar a la primera de cambio.
Las charlas las lleva adelante Gustavo Goñi, el representante que también maneja los hilos del Dibu Martínez. Nada mal como interlocutor cuando se trata de blindar a un arquero que, además, entró en la consideración de Lionel Scaloni para la selección mayor. Con esos pergaminos, el número nuevo de la cláusula deja de sonar exagerado y empieza a sonar a precio justo.
El otro arco de la película: Atlético de Madrid
Porque del otro lado de la moneda todavía no hay oferta formal ni conversación abierta entre clubes. El Colchonero tiene a Musso como suplente, conoce el paño y sabe que tentar a un arquero de River implica moverse en el mostrador que maneja Jorge Brito. Hasta que el mercado no abra en enero, todo esto es carpeta, no cheque.
Mientras tanto, el arco de River tiene un dueño nuevo. Uno que llegó sin hacer ruido, le ganó el puesto al histórico y, de paso, se metió en la lista de un gigante español. La que viene, la fecha de cierre del libro de pases y el primer movimiento del Atlético van a decir si esto fue un sondeo serio o sólo un nombre más en la libreta de Simeone.
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