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La canasta básica de los jubilados trepó a 2.090.646 pesos en octubre y se ubica más de cuatro veces por encima del haber mínimo

Un relevamiento de la Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología calculó que un adulto mayor necesita esa cifra para cubrir sus gastos mensuales en cinco centros urbanos del país. La jubilación mínima, con bono, apenas supera los 505.748 pesos.

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Ayelén HerreraEnergía y minería · · 3 min de lectura
La canasta básica de los jubilados trepó a 2.090.646 pesos en octubre y se ubica más de cuatro veces por encima del haber mínimo

La canasta de consumo básica para personas mayores alcanzó en octubre un valor estimado de 2.090.646 pesos en las cinco ciudades que releva la Defensoría de la Tercera Edad junto con la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología: la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza. Esa cifra, que en la comparación interanual representa un incremento del 38 por ciento respecto de los 1.514.074 pesos registrados en octubre de 2025, cuadruplica con holgura el haber mínimo previsional, que con el bono extraordinario vigente llega a 505.748 pesos.

Medicamentos y salud encabezan el presupuesto

El rubro de medicamentos y atención de la salud es el componente de mayor peso en la estructura del gasto, con un monto mensual de 518.708 pesos. Esa partida, considerada de manera aislada, ya resulta superior a la jubilación mínima con refuerzo y duplica con creces los 375.023 pesos de las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez, así como los 418.598 pesos que perciben los beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor, también con el bono. El informe aclara que la estimación contempla distintos medicamentos y los descuentos vigentes en farmacias según la cobertura de cada obra social.

  • Medicamentos y salud: 518.708 pesos, el principal componente de la canasta.
  • Alimentos: 457.742 pesos mensuales, con base en las pautas de consumo del INDEC.
  • Vivienda: 364.969 pesos, incluye propietarios, inquilinos y residentes en pensiones.
  • Transporte, indumentaria, recreación y otros gastos completan el resto hasta totalizar 2.090.646 pesos.

Alimentos y vivienda completan los dos tercios del gasto

El segundo lugar lo ocupan los alimentos, con un costo estimado de 457.742 pesos al mes, seguido por la vivienda, que insume 364.969 pesos. La suma de esos tres rubros alcanza 1.341.419 pesos, equivalentes a cerca de dos tercios del presupuesto total que requiere un adulto mayor para sostener su nivel habitual de consumo. El relevamiento toma como referencia la estructura de la canasta familiar del INDEC y le aplica ponderaciones propias, que reflejan el peso diferenciado que tienen los distintos gastos en la población mayor.

El informe describe que el componente de vivienda considera las tres situaciones que atraviesan los adultos mayores: quienes conservan una propiedad propia, quienes alquilan y quienes residen en una pensión. De ese modo, la estimación procura representar la diversidad de condiciones habitacionales que conviven en las ciudades bajo análisis, en lugar de proyectar un único escenario.

El desfasaje frente a los ingresos previsionales

La diferencia entre la canasta calculada y los haberes previsionales resulta notoria. La jubilación mínima con bono cubre poco más de la cuarta parte de los 2.090.646 pesos que demanda la canasta completa. Incluso las prestaciones no contributivas, como la Pensión Universal para el Adulto Mayor y las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez, se ubican por debajo del costo estimado para el solo rubro de medicamentos y salud, lo que vuelve especialmente sensible cualquier incremento en los precios de los fármacos o en los copagos de la atención médica.

En el acumulado del año, la suba frente a la medición de marzo fue del 14,58 por ciento, con un patrón de encarecimiento sostenido que mantiene la presión sobre los ingresos de los jubilados. En términos prácticos, el relevamiento indica que las decisiones de cobertura previsional y de política de medicamentos impactan de manera directa en la capacidad de los hogares encabezados por personas mayores para sostener su consumo habitual, ya que los dos primeros rubros de la canasta, salud y alimentos, concentran más de la mitad del presupuesto y no resultan fácilmente reemplazables.

AH
Ayelén HerreraEnergía y minería

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