La última imagen de Presley Gerber: el chico del comercial de Pepsi que no pudo salir adelante
Murió a los 27 años durante un tratamiento por adicciones en California. Su madre, Cindy Crawford, y su hermana Kaia habían sido sus sostenes en los últimos tiempos. Un repaso por la vida breve y acelerada del heredero que eligió las pasarelas antes que las aulas.

A veces uno entra a una nota pensando que va a escribir la crónica de un personaje público y, de pronto, lo que aparece en la pantalla es el documento de defunción de un pibe de veintipocos años. Eso me pasó al sentarme a redactar esto: del otro lado del teclado estaba la confirmación de que Presley Gerber, el hijo mayor de Cindy Crawford y Rande Gerber, murió a los 27 años mientras estaba internado en un centro de rehabilitación en California, según confirmó la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles. La noticia cayó como un baldazo de agua fría, sobre todo porque quienes lo rodeaban habían pedido en las últimas horas, apenas conocido el deceso, un poco de privacidad y de respeto para procesar el duelo en silencio, lejos de los flashes que lo persiguieron toda su vida.
Lo que se sabe hasta ahora es bastante y a la vez muy poco. Lo que se sabe: que Presley estaba recibiendo tratamiento por problemas serios relacionados con el consumo de drogas y de alcohol; que la familia estaba al tanto y acompañando; que el desenlace llegó en ese contexto. Lo que no se sabe: la causa precisa, los detalles del centro donde estaba internado, las circunstancias de las últimas horas. Por eso conviene tomar lo que viene a continuación con el cuidado que merece un chico que recién se fue, y no con el vértigo con el que a veces se escriben estas cosas.
Una última publicación que parecía un pedido de ayuda
En diciembre del año pasado, Presley había abierto su cuenta de Instagram para mostrar cómo se sentía. Subió un video, después lo borró, pero alcanzó a quedar flotando en el aire de las redes. En esas imágenes habló sin filtro de los medicamentos que estaba tomando, de los ataques de pánico que lo sacudían, de las pérdidas que venía acumulando y del modo en que todo eso se le había ido mezclando en la cabeza y en el cuerpo. La intención, contó él mismo, era acercarles una palabra a personas que estuvieran atravesando situaciones parecidas y transmitirles que no estaban solas, que siempre hay un modo de pedir ayuda o de encontrar una orientación.
“Presley, te queremos y no estás solo.”Cindy Crawford, en un mensaje a su hijo
La respuesta de su madre llegó al instante, con la sobriedad que se espera de alguien que sabe lo que es vivir bajo un foco permanente: un mensaje directo, sin adornos, que decía apenas que lo querían y que no estaba solo. La hermana menor, Kaia Gerber, también había hablado del tema en una entrevista previa, y fue bastante cruda: contó que durante mucho tiempo había dejado de lado sus propias necesidades porque sentía que sus padres tenían que estar puestos de lleno en lo que le pasaba a Presley, y que ese razonamiento la había hecho a ella también más reticente a pedir ayuda cuando la necesitó. Es uno de esos testimonios que dejan pensando, porque muestran cómo las crisis de un familiar se filtran en la vida de los demás aunque nadie se lo proponga.
Una carrera que arrancó a los 16 y pasó por las grandes marcas
- Nació el 2 de julio de 1999 en Brentwood, un barrio emblemático de Los Ángeles, como el mayor de los dos hijos de Cindy Crawford y Rande Gerber.
- Comenzó a modelar a los 16 años y rápidamente se subió a campañas y pasarelas de marcas internacionales como Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren.
- En 2018 protagonizó junto a su madre un comercial de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl LII, una de las vidrieras publicitarias más codiciadas del mundo.
- Como su madre y su hermana Kaia, eligió el modelaje como carrera desde la adolescencia, en una familia donde las cámaras nunca se apagaron del todo.
Lo que me queda dando vueltas, mientras termino de escribir esto, es la idea de que en esta historia se cruzan dos cosas que suelen ir juntas y que casi nunca se nombran al mismo tiempo: los privilegios descomunales de haber nacido en una de las familias más fotografiadas del planeta y, al mismo tiempo, la fragilidad enorme de alguien que, como tantos jóvenes de su generación, se encontró peleando contra fantasmas que la plata y la fama no espantan. Presley Gerber fue, durante un rato, el chico del comercial de la Pepsi junto a su madre. Después fue el chico de las declaraciones crudas en Instagram. Y ahora es, tristemente, el chico que se fue a los 27. Dejemos que su familia lo despache como pueda, y pongamos el acento en lo que su propia hermana dejó dicho: que cuando alguien cercano está mal, no alcanza con mirar para el costado; hay que estar, hay que preguntar, hay que sostener. Aunque duela, aunque incomode, aunque se trate de un Gerber.
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